{"id":937,"date":"2011-03-03T10:00:09","date_gmt":"2011-03-03T10:00:09","guid":{"rendered":"http:\/\/icdublinlibrary.wordpress.com\/?p=937"},"modified":"2011-03-03T10:00:09","modified_gmt":"2011-03-03T10:00:09","slug":"feliz-navidad-a-la-bella-durmiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/dublin\/feliz-navidad-a-la-bella-durmiente\/","title":{"rendered":"Feliz Navidad a la Bella Durmiente"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color:#ff0000\"><strong>Feliz Navidad a La Bella durmiente<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Mi Bella durmiente, escribo para desearte una Feliz Navidad y un A\u00f1o Nuevo pac\u00edfico.<\/p>\n<p>Escribiendo esto recuerdo que dos a\u00f1os han pasado desde el d\u00eda en el aeropuerto cuando nos encontramos y cambi\u00e9 mi billete de vuelo a Londres por un billete a Nueva York, para no dejarte.<\/p>\n<p>Recuerdo volver triunfalmente a la sala de embarque, agarrando un billete para el mismo vuelo que el tuyo a Nueva York, y c\u00f3mo me conmovi\u00f3 ver que te hab\u00edas dormido, evidentemente agotada por tus viajes. Te vigil\u00e9 mientras esperaba la llamada para nuestro vuelo, y tom\u00e9 tu brazo para conducirte al avi\u00f3n cuando lleg\u00f3 el tiempo de embarcarnos. \u00bfFue simplemente mi imaginaci\u00f3n, o sent\u00ed una chispa de electricidad entre nosotros cuando te toqu\u00e9 esta primera vez?<\/p>\n<p>Recuerdo c\u00f3mo, cuando te hab\u00edas sentado en el avi\u00f3n y yo hab\u00eda puesto tu maleta en el casillero, t\u00fa en seguida te hiciste un ovillo en tu asiento y te quedaste dormida. Dorm\u00edas tan profundamente, recuerdo c\u00f3mo te hab\u00eda mirado fijamente mientras dorm\u00edas, encantado por tu belleza. El efecto de tu belleza no hab\u00eda disminuido, pero ahora me sentaba, no al lado de ti, sino al fondo del avi\u00f3n. Hice muchos viajes al ba\u00f1o solamente para vislumbrar tu cuerpo durmiente.<\/p>\n<p>Recuerdo mi confusi\u00f3n cuando, mientras esper\u00e1bamos nuestro equipaje en JFK, me dijiste que ibas a tomar un vuelto a Uruguay, tu patria. No hab\u00eda resuelto a\u00fan c\u00f3mo podr\u00eda asegurar la continuaci\u00f3n de nuestra relaci\u00f3n, y la idea de perderte despu\u00e9s de todo me sumi\u00f3 en una profunda desesperaci\u00f3n. \u00a1C\u00f3mo salt\u00f3 mi coraz\u00f3n cuando te volviste hacia m\u00ed, mientras levantabas tu equipaje de la cinta, y preguntaste so\u00f1olientamente: \u201c\u00bfPero no vas a venir conmigo?\u201d No pude apenas creer mi suerte. \u00a1La mujer m\u00e1s bella que hab\u00eda visto en mi vida correspond\u00eda mis sentimientos!<\/p>\n<p>Nuestra comunicaci\u00f3n durante el viaje a tu casa en Uruguay sigui\u00f3 un esquema ya conocido, con conversaciones so\u00f1olientas en salas de embarque y en estaciones de autob\u00fas, y yo vigil\u00e1ndote, hechizado, mientras dorm\u00edas durante el largo viaje en el avi\u00f3n, autob\u00fas, y finalmente en un taxi antiguo.<\/p>\n<p>El recuerdo de nuestra llegada a la casa de tu familia a la luz del sol de la tarde sigue todav\u00eda vivo. Recuerdo la gran casa laber\u00edntica lejos del pueblo, como si estuviera abandonada, rodeada de vegetaci\u00f3n tupida. El jard\u00edn, invadido por las plantas donde enormes flores llenas de color inclinaban la cabeza, cada una atendida por un picaflor trabajador, y por supuesto, tu madre y tus dos hermanas, durmiendo sonoramente en hamacas colgadas entre los postes de madera en la veranda delante de la casa.<\/p>\n<p>Claro, tus hermanas eran bellas aunque en mis ojos no eran ni por asomo tan bellas como mi Bella. Tu madre, una bella marchitada, ten\u00eda facciones fuertes ablandadas por una capa generosa de carnes. Con su largo pelo negro ahora rayado con gris y su cuerpo corpulento, se estremec\u00eda y se rizaba con cada ronquido raspador. Parec\u00eda una bruja algo benigna.<\/p>\n<p>Mientras te cambiabas de ropa y ya que todas las otras en la casa segu\u00edan disfrutando de lo que parec\u00eda ser una siesta prolongada, explor\u00e9 los extensos jardines. Claramente se hab\u00edan descuidado. Not\u00e9 muchas tareas peque\u00f1as necesarias, que pensaba hacer m\u00e1s tarde, para ganarme a tu familia.<\/p>\n<p>Cuando volv\u00ed de mis exploraciones, ya no hab\u00eda huella de mi Bella, y tu familia segu\u00eda durmiendo audiblemente en la veranda. Observ\u00e9 un par de conejos muertos y unas verduras reci\u00e9n cogidas en la mesa, y ya que no ten\u00eda otra casa que hacer y empezaba a tener hambre, comenc\u00e9 a preparar un rico guiso de conejo. Cuando estaba casi preparado, saliste de tu dormitorio con una sonrisa adormilada, desperez\u00e1ndote y restreg\u00e1ndote los ojos. Al mismo tiempo, una a una, tu madre y tus hermanas entraron de la veranda bostezando y se sentaron contigo en la mesa. Cada una me sonri\u00f3 mientras serv\u00eda el guiso pero por lo dem\u00e1s no mostraron ni sorpresa ni inter\u00e9s en mi presencia.<\/p>\n<p>Madre e hijas comieron con af\u00e1n, y yo ten\u00eda muchas ganas de charlar antes de la comida. Sin embargo, parec\u00eda que el guiso hac\u00eda un efecto sopor\u00edfico en tu familia porque una por una os dormisteis alrededor de la mesa. Recuerdo que me sent\u00ed muy solo sentado en el silencio roto solamente por ronquidos contentos y gru\u00f1idos espor\u00e1dicos del perro grande que dorm\u00eda en la veranda.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Ya estaba oscureciendo y empec\u00e9 a preguntarme d\u00f3nde dormir\u00eda esa noche. Estuve a punto de comenzar a buscar un cuarto de hu\u00e9spedes, cuando de repente te despertaste y sonriendo me hiciste se\u00f1as para que te siguiera. Me pareci\u00f3 que mis fantas\u00edas m\u00e1s descabelladas estaban a punto de ser realizadas. Hab\u00eda so\u00f1ado a menudo con acostarme con La Bella. Claro, no ten\u00eda en mente el sue\u00f1o en s\u00ed, y me llev\u00e9 una desilusi\u00f3n cuando te acurrucaste en la gran cama de madera e inmediatamente te dormiste. Sin embargo, me dije que compartir tu cama era una se\u00f1al de que nuestra relaci\u00f3n se hac\u00eda m\u00e1s \u00edntima, cuando yac\u00eda, totalmente despierto, mir\u00e1ndote mientras dorm\u00edas.<\/p>\n<p>Deb\u00ed de dormirme hacia la ma\u00f1ana, porque cuando me despert\u00e9 hab\u00eda restos de comida en la mesa de cocina, y t\u00fa y tu familia os hab\u00edais acostado en vuestras hamacas en la sombra de la veranda y el aire estaba pesado con los sonidos del sue\u00f1o. Como no hab\u00eda nada de comer en la casa, me di cuenta de que tendr\u00eda que valerme por m\u00ed mismo, y por eso sal\u00ed a buscar algo a la selva casi primigenia que lindaba con el jard\u00edn.<\/p>\n<p>Los d\u00edas pasaron r\u00e1pidamente, cada uno como el anterior. Me levantaba tarde, habiendo pasado la noche despierto, fascinado por la belleza de La Bella. Tus sonidos del sue\u00f1o y de tu familia me saludaban, mientras os tumbabais como leonas que se hab\u00edan atiborrado de su presa. Sal\u00eda para buscar comida, penetrando siempre m\u00e1s lejos en la espesa selva, casi esperando encontrar un dinosaurio o un lagarto volador, cada vez m\u00e1s enloquecido de hambre, agotamiento, y amor.<\/p>\n<p>Algunos d\u00edas ten\u00eda suerte y pod\u00eda cazar un conejo, o coger un pescado. Una vez incluso casi separ\u00e9 tres cerditos salvajes de su madre enfurecida pero a menudo volv\u00eda solamente con nueces y bayas. T\u00fa y tu familia segu\u00edais estando lacias y sin embargo bien alimentadas comiendo lo que yo os hab\u00eda tra\u00eddo, antes de poderme levantar. A veces me daba la impresi\u00f3n de que recib\u00edais otros obsequios de comida, y me imaginaba que hab\u00eda otros hombres fuera en la selva, enloquecidos de amor y hambre, buscando cosas buenas para ti y tu familia.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, mientras buscaba comida en el p\u00e1ramo, vi a alguien mir\u00e1ndome fijamente por las ramas; descuidado, demacrado, con aspecto de loco en sus ojos. Nos contemplamos un momento, cada uno reconoci\u00e9ndose en el otro, antes de retirarnos horrorizados y huir sumergi\u00e9ndonos en el sotobosque tan r\u00e1pido como posible.<\/p>\n<p>Fue en ese momento cuando reconoc\u00ed que tendr\u00eda que tomar medidas para cambiar mi destino. Estuve decidido a no volver a la casa del sue\u00f1o. Me quedar\u00eda aqu\u00ed en el p\u00e1ramo pues supe que no ser\u00eda yo el que despierte la Bella durmiente. Pero, si no puedo ser el que te despierte, entonces me asegurar\u00e9 de que nadie m\u00e1s te despierte tampoco y de que tu existencia so\u00f1adora contin\u00fae tranquilamente.<\/p>\n<p>Os sigo dando mis ofrendas de comida mientras que t\u00fa y tu familia dorm\u00eds. Y, mientras estoy sentado aqu\u00ed en mi caba\u00f1a en un \u00e1rbol, inspeccionando la selva contra intrusos, sue\u00f1o que un d\u00eda te obsequiar\u00e9 con algo, quiz\u00e1 una invenci\u00f3n maravillosa, que te permitir\u00e1 continuar siendo mi Bella durmiente para siempre.<\/p>\n<p><strong>Stephen McFadden<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.addtoany.com\/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Ficdublinlibrary.wordpress.com%2F2011%2F03%2F03%2Ffeliz-navidad-a-la-bella-durmiente%2F&amp;linkname=Feliz%20Navidad%20a%20la%20Bella%20Durmiente\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/static.addtoany.com\/buttons\/share_save_256_24.png\" alt=\"Share\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Feliz Navidad a La Bella durmiente Mi Bella durmiente, escribo para desearte una Feliz Navidad y un A\u00f1o Nuevo pac\u00edfico. Escribiendo esto recuerdo que dos a\u00f1os han pasado desde el d\u00eda en el aeropuerto cuando nos encontramos y cambi\u00e9 mi billete de vuelo a Londres por un billete a Nueva York, para no dejarte. Recuerdo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[51,9],"tags":[51,9,403],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/dublin\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/937"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/dublin\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/dublin\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/dublin\/wp-json\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/dublin\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=937"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/dublin\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/937\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/dublin\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=937"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/dublin\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=937"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/dublin\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=937"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}