{"id":10328,"date":"2024-02-28T21:51:05","date_gmt":"2024-02-28T20:51:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/?p=10328"},"modified":"2024-02-28T21:51:06","modified_gmt":"2024-02-28T20:51:06","slug":"el-vacio-y-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/el-vacio-y-la-memoria\/","title":{"rendered":"El vac\u00edo y la memoria"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cEl espacio, \u00bfpertenece a esos fen\u00f3menos primarios que, al ser descubiertos, despiertan en el hombre, seg\u00fan palabras de Goethe, una suerte de espanto que llega a convertirse en angustia? Pues parece que detr\u00e1s del espacio no hay nada m\u00e1s a lo cual \u00e9ste pudiera ser reconducido. [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 ser\u00eda del vac\u00edo del espacio? Con demasiada frecuencia, el vac\u00edo aparece tan s\u00f3lo como una falta de algo que llene los espacios huecos y los intersticios.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Martin HEIDEGGER, <em>El arte y el espacio<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/imagenes.eldebate.com\/files\/vertical_composte_image\/uploads\/2022\/08\/19\/62ff714f047ba.jpeg\" alt=\"\" width=\"226\" height=\"375\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Basoa V<\/em>, escultura de Eduardo Chillida<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Esos huecos e intersticios del vac\u00edo a los que se refiere el fil\u00f3sofo parecen rellenados por el lenguaje y por el relato en <em>La lluvia amarilla<\/em>, son esos lugares que se van completando con la memoria, la de Andr\u00e9s, pero tambi\u00e9n la de un escritor, Julio Llamazares, quien es capaz de reconstruir los recuerdos de un pueblo ya inexistente, Ainielle, quien, como cada uno de sus habitantes desaparecidos, tambi\u00e9n tiene memoria:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Ainielle tiene memoria (Cr\u00f3nicas RTVE)\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ANSkW77zH2w?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>\u201cEn la historia de Ainielle est\u00e1 escrita la historia de la humanidad\u201d, afirma una de las voces del documental, y es que en el transcurrir de su existencia y desaparici\u00f3n, en ese ir y venir de apropiaci\u00f3n humana y desapropiaci\u00f3n natural, se refleja el ser de las civilizaciones.<\/p>\n\n\n\n<p> Sin embargo, en la novela, la memoria que cuenta es la de Andr\u00e9s, a sus pensamientos y a su reflexi\u00f3n interior debemos acudir para intentar datar los hechos que suceden. A diferencia de la cronolog\u00eda clara y precisa de la existencia y desaparici\u00f3n del pueblo, los recuerdos de Andr\u00e9s provocan que \u201c\u201dla novela es [sea] casi totalmente intemporal\u201d [Francisco Reus] y que las alusiones al tiempo \u201cson [sean] siempre vagas e indefinidas\u201d. Efectivamente, el protagonista mismo se cuestiona, en muchas ocasiones, su memoria, y sus alusiones temporales son, a menudo, imprecisas.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n hay momentos que anuncia con precisi\u00f3n fechas exactas, fechas clave \u201cla mayor\u00eda de las fechas relevantes, de hecho, o \u201cest\u00e1n expl\u00edcitamente indicadas o pueden ser computadas con exactitud\u201d [L\u00f3pez de Abiada]\u201d (\u201c<em>La lluvia amarilla<\/em> de Julio Llamazares: \u00bfun mon\u00f3logo aut\u00f3nomo?\u201d, tesina pro gradu de Elina LIIKANEN, Universidad de Helsinki, noviembre de 2003).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fechas clave<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\">\n<li>Sabemos que Sabina muere en diciembre de 1961. Y el \u00faltimo d\u00eda de ese mes entierra todos los objetos que le pertenec\u00edan a ella.<\/li>\n\n\n\n<li>Recuerda que su hijo se march\u00f3 del pueblo \u201cun d\u00eda de febrero, en el cuarenta y nueve, un d\u00eda gris y fr\u00edo que ni Sabina ni yo jam\u00e1s olvidar\u00edamos\u201d (<em>La lluvia amarilla<\/em>, p. 52).<\/li>\n\n\n\n<li>Andr\u00e9s dice que en 1950 solo quedaban en el pueblo la familia de Julio, Tom\u00e1s Gav\u00edn, Sabina, \u00e9l mismo y Adri\u00e1n. Ese mismo a\u00f1o el \u00faltimo habitante se march\u00f3.<\/li>\n\n\n\n<li>En el inicio del libro, se dice que en 1970 Ainielle qued\u00f3 completamente abandonado, por tanto, esta es la fecha de la muerte de Andr\u00e9s.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>La \u00a0novela gira en torno a una de esas fechas clave en la vida de Andr\u00e9s, la muerte de Sabina, \u00a0\u201cA partir de ese d\u00eda, la memoria fue ya la \u00fanica raz\u00f3n y el \u00fanico paisaje de mi vida. Abandonado en un rinc\u00f3n, como un reloj de arena cuando se le da la vuelta, comenz\u00f3 a discurrir en sentido contrario al que, hasta entonces, hab\u00eda mantenido.\u201d (<em>La lluvia amarilla<\/em>, p. 41).<\/p>\n\n\n\n<p> Parece que en este peque\u00f1o fragmento de entrevista, Llamazares quiere desvelar ese espacio del que a partir de la muerte de su mujer debe ocuparse la memoria de Andr\u00e9s:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Cu\u00e9ntalo 2018 #rural - Julio Llamazares\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/_BUNZ89HbZI?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>Las ruinas se van extendiendo por el territorio del pueblo, ya no quedan casi casas en pie de la misma manera que la memoria de Andr\u00e9s va perdiendo aliento, desfallece:<\/p>\n\n\n\n<p> \u201cFue [\u2026] en estos a\u00f1os \u00faltimos, desde que decid\u00ed no volver m\u00e1s a buscar fuera de Ainielle lo que nadie me dar\u00eda, cuando la soledad se hizo tan fuerte que llegu\u00e9, incluso, a perder la noci\u00f3n y la memoria de los d\u00edas. No se trataba ya de aquella extra\u00f1a sensaci\u00f3n de desconcierto que me invadi\u00f3 el primer invierno, a ra\u00edz de la muerte de Sabina. Se trataba simplemente de que ya no era capaz de recordar lo que hab\u00eda sucedido el d\u00eda anterior, ni siquiera si realmente hab\u00eda existido [\u2026] Era como si el tiempo se hubiera detenido de repente [\u2026] (<em>La lluvia amarilla<\/em>, p. 107).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.art-madrid.com\/image\/5b16b0e27046810008a2f1cb\/3\/mi-casa-mi-arbol-35.jpg\" alt=\"\" width=\"384\" height=\"258\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jos\u00e9 Quintanilla, <em>Mi casa, mi \u00e1rbol 35<\/em>, 2015<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Aunque quiz\u00e1 la clave est\u00e9 precisamente en el interior del libro, all\u00ed donde <em>la lluvia amarilla<\/em> ejerce esa funci\u00f3n constante en la que entre los huecos de la memoria no solo aparece el vac\u00edo<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs extra\u00f1o que recuerde esto ahora, cuando el tiempo ya empieza a agotarse, cuando el miedo atraviesa mis ojos y la lluvia amarilla va borrando de ellos la memoria y la luz de los ojos queridos. De todos, salvo de los de Sabina. \u00bfC\u00f3mo olvidar aquellos ojos fr\u00edos que se clavaban en los m\u00edos mientras trataba de romper el nudo que a\u00fan quer\u00eda in\u00fatilmente sujetarles a la vida?\u201d (<em>La lluvia amarilla<\/em>, p. 17)<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 a Andr\u00e9s sea el antecedente del protagonista de <em>Baumgartner<\/em>, la \u00faltima novela de Paul Auster, sobre la que Enrique Vila-Matas cuenta que \u201csi tenemos la suerte de estar estrechamente conectados con otra persona, tan y tan cerca que el otro sea tan importante como t\u00fa mismo, la vida no solo se volver\u00e1 posible, sino tambi\u00e9n vivida. Que es como decir que, con tumba fr\u00eda o sin ella, el amor es m\u00e1s eterno que el silencio de la muerte. Y que, al final de nuestros d\u00edas, solo cuenta si has querido a alguien y te han querido a ti.\u201d (Enrique Vila-Matas, \u201cEl amor en la hora de la verdad\u201d, <em>El Pa\u00eds<\/em>, 27 de febrero de 2024).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/images.cdn1.buscalibre.com\/fit-in\/360x360\/81\/54\/81542c1d3cd3092074556f2e7a065550.jpg\" alt=\"\" width=\"145\" height=\"250\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfY vosotros est\u00e1is de acuerdo con la reflexi\u00f3n de Andr\u00e9s y de Auster?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl espacio, \u00bfpertenece a esos fen\u00f3menos primarios que, al ser descubiertos, despiertan en el hombre, seg\u00fan palabras de Goethe, una suerte de espanto que llega a convertirse en angustia? Pues parece que detr\u00e1s del espacio no hay nada m\u00e1s a lo cual \u00e9ste pudiera ser reconducido. 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