{"id":11536,"date":"2026-04-07T16:17:53","date_gmt":"2026-04-07T15:17:53","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/?p=11536"},"modified":"2026-04-07T16:17:54","modified_gmt":"2026-04-07T15:17:54","slug":"el-habitaculo-de-anne","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/el-habitaculo-de-anne\/","title":{"rendered":"El habit\u00e1culo de Anne"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/images.stockcake.com\/public\/d\/c\/c\/dccdf26c-9fb9-4884-98ce-ce50352eeb94_large\/organized-workstation-setup-stockcake.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Un cub\u00edculo de oficina selv\u00e1tico<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El habit\u00e1culo de Anne carece de vistas. No le deja contemplar sino la estructura del propio cub\u00edculo, formada por tres paredes: al frente y los lados. Para ver qu\u00e9 hay m\u00e1s all\u00e1 de ellas, es decir, al resto de los compa\u00f1eros del departamento, y al fondo las ventanas de la sala, tiene que ponerse de pie. Pero ver cabezas como la suya, con auriculares de diadema, hablando por tel\u00e9fono con gente con la que quiz\u00e1 nunca m\u00e1s cruzar\u00e1 palabra, y que les importan un pito a todos, tampoco es la panacea.<\/p>\n\n\n\n<p>(<em>Mil cosas<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, la t\u00e9cnica Travis nos va a ir descubriendo a Andrea Treviso, subdirector de una revista en el d\u00eda de cierre y casado con Anne, la madre de su hijo Iv\u00e1n. A Anne, seg\u00fan el m\u00e9todo Travis, la podemos adivinar desde su habit\u00e1culo, desde su cub\u00edculo, esas palabras que tan bien maneja Tall\u00f3n y que visten al personaje y muestran su interior desde aquello que le rodea. Vemos que Anne est\u00e1 harta del departamento de atenci\u00f3n al cliente en el que trabaja. Si algo se atisba desde esta mirada de entom\u00f3logo de la realidad cotidiana que realiza Tall\u00f3n es que habitamos un mundo exponencialmente acelerado, un lugar en el que nos hemos construido o nos han dejado sobrevivir y en el que aparentemente somos felices, que es el mejor de los mundos posibles: <\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAutores como&nbsp;<strong>Michael Cunningham<\/strong>&nbsp;(<em>Las horas<\/em>),&nbsp;<strong>Elizabeth Strout<\/strong>&nbsp;(<em>Olive Kitteridge<\/em>),&nbsp;<strong>John Williams<\/strong>&nbsp;(<em>Stoner<\/em>),&nbsp;<strong>Sayaka Murata<\/strong>&nbsp;(<em>La dependienta<\/em>),&nbsp;<strong>Haruki Murakami&nbsp;<\/strong>(<em>Tokio blues<\/em>) o&nbsp;<strong>Sally Rooney<\/strong>&nbsp;(<em>Gente normal<\/em>) abordaron este hast\u00edo cotidiano que atrapa al adulto, incluso en vidas que han alcanzado un supuesto grado de \u00e9xito, confort y fortuna.&nbsp;<strong>Henri Lefebvre<\/strong>&nbsp;critic\u00f3 la rutina del d\u00eda a d\u00eda, que sume al ciudadano en una angustia contradictoria, puesto que en el fondo tambi\u00e9n necesita esas directrices diarias, ese molde estructural.\u00bb(Marta DOM\u00cdNGUEZ, \u00ab<a href=\"https:\/\/www.rtve.es\/television\/20251227\/juan-tallon-novela-mil-cosas\/16872861.shtml\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">La nueva novela de Juan Tall\u00f3n, &#8216;Mil cosas&#8217;, dibuja una rutina desquiciada<\/a>\u00ab, en <em>RTVE.es<\/em>, 27 de diciembre de 2025).<\/p>\n\n\n\n<p>El espacio artificial que ha construido Marta en su oficina har\u00eda las delicias de Jean Baudrillard, el pensador del simulacro. Sin embargo, Marta crea una simulaci\u00f3n anal\u00f3gica, un paisaje hecho de fotos y recortes que para ella \u00abremiten a cierto sentido nost\u00e1lgico de la vida\u00bb. Tan anal\u00f3gico y nost\u00e1lgico como \u00abel trocito de celof\u00e1n\u00bb con el que va adhiriendo las im\u00e1genes y los fragmentos de su mapa emocional a las tres paredes de su puesto de trabajo. Marta es todo aquello que all\u00ed se muestra: la ecograf\u00eda de los dos meses de su hijo Iv\u00e1n, la caricatura que le hizo Travis sobre el anverso de un sobre del banco, la fotos familiares del fotomat\u00f3n, el poema de Gelman, \u00abViendo a la gente andar\u00bb&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p> <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"#ATL \/Viendo a la gente andar, ponerse el traje\/Juan Gelman\/A Toda Literatura\/Prof. Fabiana Garrido\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/-N9u207p4o4?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>&#8230; la polaroid del Empire, la tarjeta de embarque a La Habana, el comprobante del taxi de Nueva York, un simple p\u00f3sit del 25 de mayo de 2015, la tarjeta de visita de una psiquiatra, la postal navide\u00f1a y aquello que cuenta la columna de Jabois, precisamente en esa columna tambi\u00e9n est\u00e1 Anne: <\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMientras camino pienso en las cosas que hago mal y c\u00f3mo corregirlas, y en las cosas que hago bien y c\u00f3mo hacerlas m\u00e1s a menudo. Repaso mentalmente posibles malentendidos con gente que me importa mucho, y trato de averiguar si habr\u00e1n entendido mi iron\u00eda, pues si no es as\u00ed a lo mejor est\u00e1n molestos, o reparo en que hace mucho que una persona no me escribe y no recuerdo si me salud\u00f3 el otro d\u00eda cuando me cruc\u00e9 con ella. Y entonces, a punto de desmayarme de la pena y la frustraci\u00f3n, dejo de caminar y me siento en un banco en Madrid o en una piedra en Sanxenxo, y escribo mensajes del tipo \u201cal final vi esta serie que me recomendaste\u201d o \u201cacab\u00e9 este libro, te lo recomiendo\u201d, a menudo, mintiendo, pero solo para recibir respuesta y saber que todo est\u00e1 bien, que la otra persona me sigue queriendo exactamente igual o, al menos, no me est\u00e1 odiando. Saber, en definitiva, que el mundo sigue hecho de la misma manera que dej\u00e9 hecha la cama esta ma\u00f1ana, y ese orden y esa limpieza me llena de aire los pulmones y sigo caminando escuchando esa canci\u00f3n preciosa de ese grupo de mierda.\u00bb (Manuel JABOIS, \u00ab<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2020\/03\/10\/opinion\/1583864098_673760.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">Esa canci\u00f3n preciosa en un \u00e1lbum de mierda<\/a>\u00ab, en <em>El Pa\u00eds<\/em>, 11 de marzo de 2020)<\/p>\n\n\n\n<p>&#8230; y la entrada al concierto de Beyonc\u00e9 o la vi\u00f1eta del <em>The New Yorker<\/em> o la reproducci\u00f3n del cuadro de la O&#8217;Keeffe&#8230;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/vein.es\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Georgia-Okeeffe-Thyssen-00.jpg\" alt=\"\" width=\"393\" height=\"229\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fotomontaje. Interior de la exposici\u00f3n Georgia O\u2019Keeffe. \u2013 Georgia O\u2019Keeffe por Alfred Stieglitz, 1920-1922. \u2013 <em>Amapolas Orientales<\/em>, 1927. Georgia O\u2019Keeffe. \u00b7 Collection of the Frederick R. Weisman Art Museum at the University of Minnesota, Mine\u00e1polis.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 peque\u00f1as porciones estar\u00e1 hecha nuestra simulaci\u00f3n antes de que la aceleraci\u00f3n lo haga todo a\u00f1icos?<\/p>\n\n\n\n<p> Juan Tall\u00f3n responde: \u00abViv\u00ed totalmente atosigado, ahora soy m\u00e1s un espectador de la velocidad de los dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p> Sigamos su ritmo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El habit\u00e1culo de Anne carece de vistas. No le deja contemplar sino la estructura del propio cub\u00edculo, formada por tres paredes: al frente y los lados. 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