{"id":11668,"date":"2026-05-14T18:04:56","date_gmt":"2026-05-14T17:04:56","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/?p=11668"},"modified":"2026-05-14T18:04:57","modified_gmt":"2026-05-14T17:04:57","slug":"tablillas-de-salvacion-tablillas-de-maldicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/tablillas-de-salvacion-tablillas-de-maldicion\/","title":{"rendered":"Tablillas de salvaci\u00f3n, tablillas de maldici\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/HACOBEGKQBC2ZCHZBKV3LEZR6U.jpg?auth=a347bec4b3f4e2b88a97d87f6e791dd4b417ab26126fdf61a88e87fce57824a7&amp;width=1960&amp;height=1470&amp;smart=true\" alt=\"\" width=\"322\" height=\"242\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Visitantes ante <em>El jard\u00edn de las delicias<\/em>, de El Bosco. Foto de \u00c1lvaro Garc\u00eda<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El Museo del Prado es mi lugar preferido de Madrid junto con el Carrefour 24 horas de Quevedo. Los dos lugares son amplios, limpios, ordenados y tienen aire acondicionado. Por separado, son dos lugares que tienen todo lo que le puedo pedir a la vida: uno de ellos me alimenta el cuerpo, el otro nutre mi alma.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El descontento<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Algunas lecturas del libro de Beatriz Serrano han querido incidir en su reivindicaci\u00f3n de malestar generacional, sobre todo desde el punto de vista laboral, un estar insertos en una rueda aburrida y mec\u00e1nica de la que no podemos escapar. La autora en una <a href=\"https:\/\/www.esquire.com\/es\/actualidad\/libros\/a60357481\/beatriz-serrano-escritora-el-descontento-entrevista\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">entrevista para <em>Esquire<\/em> <\/a>destaca esta circunstancia: \u00abMarisa en el libro est\u00e1 en modo supervivencia y no ha llegado al punto de rendirse del todo. La novela transcurre en una semana y est\u00e1 estructurada en cap\u00edtulos que alternan la parte de rutina laboral y la parte en la que sale, en donde siempre tiene una experiencia nueva. Ella intenta agarrarse a determinadas tablitas de salvaci\u00f3n, ya sea el Museo del Prado, el Carrefour de Quevedo, quedar con su amiga o quedar con su vecino.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tras esa demanda treinta\u00f1era y una posible reclamaci\u00f3n de la generaci\u00f3n X contra justamente la generaci\u00f3n anterior, quiz\u00e1s la novela quiera mostrarnos algo diferente. Como se\u00f1ala la escritora en alguna entrevista, la clave puede estar en el inicio de la pel\u00edcula de 1994 <em>Reality bites<\/em>, de Ben Stiller:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Intro Reality Bites (Bocados de Realidad)\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ZickWB4X2gs?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>Ese discurso de la protagonista de la pel\u00edcula en su graduaci\u00f3n y esa conclusi\u00f3n sobre la imposibilidad de saber qu\u00e9 se puede hacer es el escenario en el que penetramos en la novela de Serrano. O mejor dicho, Marisa se encuentra, de alguna manera, como esos j\u00f3venes un tanto desencantados de la pel\u00edcula que beben, fuman y cantan en la azotea. Marisa refleja una realidad que es transgeneracional, aquella que se produce cuando la vida nos hace pasar de las esperanzas y expectativas juveniles a la constataci\u00f3n de que el trabajo que nos ha correspondido no refleja exactamente ese mundo ideal que nos imaginamos: \u00abCuando ten\u00eda dieciocho a\u00f1os y comenc\u00e9 a estudiar Historia del Arte, mi sue\u00f1o era trabajar en el Museo del Prado, [&#8230;] En 2006, con mi t\u00edtulo bajo el brazo y en una Espa\u00f1a que parec\u00eda que nunca se iba a romper, un creativo alocado al que conoc\u00ed en una discoteca decidi\u00f3 darme una oportunidad para entrar a trabajar en su agencia de publicidad\u00bb (<em>El descontento<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>De repente, nos damos cuenta que estamos entregados a un trabajo repetitivo y absurdo, alejado de las cosas importantes de la vida -tambi\u00e9n de la nuestra- y que adem\u00e1s nos produce ansiedad, malestar, descontento y que lo \u00fanico a lo que podemos aspirar son a peque\u00f1as tablillas de salvaci\u00f3n: en el caso de Marisa, estas se manifiestan en el Museo del Prado, el Carrefour de Quevedo, los v\u00eddeos de youtube o el Orfidal. En realidad, sustitutivos para paliar la insatisfacci\u00f3n en la que nos encontramos instalados y huir de la realidad: \u00abY en el libro tambi\u00e9n quer\u00eda situar al mismo nivel las drogas legales y las ilegales, ambas v\u00edas de escape, porque me parece s\u00faper hip\u00f3crita que naturalicemos tanto que tomemos un somn\u00edfero por la noche, un Orfidal por la ma\u00f1ana, unos antidepresivos en \u00e9poca de estr\u00e9s, y luego vemos con tan malos ojos que el viernes se llame al camello. Al final, el s\u00edntoma es el mismo, las razones que conducen a la ingesta de una droga u otra son iguales.\u00bb (Beatriz Serrano en la entrevista de <em>Esquire<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/hips.hearstapps.com\/hmg-prod\/images\/entrevista-a-beatriz-serrano-abril-2024-5-1-6633824198116.jpg?resize=980:*\" alt=\"\" width=\"370\" height=\"226\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Beatriz Serrano. Foto de \u00c1lvaro de Luna (<em>Esquire<\/em>)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Ninguno queremos estar pero seguimos consumiendo miles de cosas para permanecer. La escritora destaca que, al final, nos acabamos pareciendo mucho a esos habitantes de <em>Un mundo feliz<\/em>, de Aldous Huxley que necesitaban el soma.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, la protagonista tiene que recurrir a unas tablillas de maldici\u00f3n (\u00abUna\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Tablilla_de_maldici%C3%B3n\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\"><strong>tablilla de maldici\u00f3n<\/strong><\/a>\u00a0(en lat\u00edn\u00a0<em>defixio<\/em>, y en griego \u03ba\u03b1\u03c4\u03ac\u03b4\u03b5\u03c3\u03bc\u03bf\u03c2\u00a0<em>kat\u00e1desmos<\/em>) era un medio frecuente para maldecir en el\u00a0mundo grecorromano, por el que alguien ped\u00eda a uno o m\u00e1s dioses que da\u00f1asen a otros, con frecuencia como venganza\u00bb), casi como una estrategia para seguir manteniendo el tipo, unas tablillas que ser\u00edan el complemento de las otras, las de salvaci\u00f3n, y que reflejan el universo laboral en el que muchas personas tienen que convivir. En el caso de Marisa acude a estas tablas en diferentes pasajes de la novela y son numerosos los nombres de los que va inscribiendo a golpe de reflexi\u00f3n, de mon\u00f3logo interior: el director general de su empresa cuando anuncia la reuni\u00f3n del <em>team building<\/em>, Natalia, su ayudante, por su servilismo, Ram\u00f3n, su jefe directo, por su incompetencia e insustancialidad, a Maika, la directora de cuentas, por su prepotencia y cinismo, y, probablemente, a casi todos los compa\u00f1eros de su oficina.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Marisa no quiere pasar al tercer tr\u00edptico del cuadro de El Bosco, el del Infierno: \u00abTrago saliva. No soy capaz de dirigir mi mirada hacia el infierno porque ya paso demasiado tiempo en \u00e9l\u00bb. Y, sin embargo, es <a href=\"https:\/\/www.museodelprado.es\/actualidad\/noticia\/el-infierno-atrae-mas-la-mirada-de-quien\/5068bd8a-54d4-f54a-0d55-d160515d343f\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\">el panel en el que m\u00e1s gente deposita su mirada<\/a>, \u00bfpor qu\u00e9? <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"El Jard\u00edn de las delicias: Analizamos la obra m\u00e1s enigm\u00e1tica de la historia del arte\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ytNgyV5Y7aI?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfHacia d\u00f3nde dirige Marisa su mirada, de momento?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Museo del Prado es mi lugar preferido de Madrid junto con el Carrefour 24 horas de Quevedo. 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