{"id":7748,"date":"2021-09-29T17:50:40","date_gmt":"2021-09-29T16:50:40","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/?p=7748"},"modified":"2021-09-30T09:24:44","modified_gmt":"2021-09-30T08:24:44","slug":"el-lugar-del-crimen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/el-lugar-del-crimen\/","title":{"rendered":"El lugar del crimen"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cEl lugar donde el crimen se realiza est\u00e1 estrechamente ligado a las exigencias internas del relato policial y, por tanto, la elecci\u00f3n de un lugar u otro incluye una sobresignificaci\u00f3n mayor de lo que en principio pudiera pensarse\u201d (MART\u00cdN CEREZO, Iv\u00e1n. (2006). <em>Po\u00e9tica del relato policiaco (de Edgar Allan Poe a Raymond Chandler<\/em>). Murcia: Universidad de Murcia).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.anagrama-ed.es\/uploads\/media\/portadas\/0001\/20\/0485017acb1b31de4736698256ddf9da627b92ab.jpeg\" alt=\"\" width=\"266\" height=\"418\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La edici\u00f3n de Anagrama de <em>Black, Black, Black<\/em> nos sumerge a trav\u00e9s de esta escalera en el interior de un bloque de pisos en el centro de Madrid. Los vecinos -de clase baja- recorren el edificio intercambiando saludos e intimidades: lugar id\u00f3neo para que cualquiera de estos habitantes pueda ser el sospechoso ideal si se comete un crimen. Por esta galer\u00eda social Marta Sanz sit\u00faa a inmigrantes, jubilados, j\u00f3venes coleccionistas de mariposas, mujeres de la limpieza y mujeres escritoras, alg\u00fan posible ped\u00f3filo, y a enfermos de vejez y desmemoria. Desgraciadamente, nos encontramos tambi\u00e9n un cad\u00e1ver, el de Cristina, una geriatra casada con un inmigrante, primer sospechoso por obra y gracia del racismo de los padres de la v\u00edctima.<\/p>\n\n\n\n<p>En este barrio de Madrid todo es gris, en palabras de Zarco, el detective encargado de la investigaci\u00f3n: \u201c[\u2026] gris el cielo y las fachadas de los edificios de cuatro plantas y la ropa en los escaparates de las tiendas. [\u2026]\u201d, y las antenas parab\u00f3licas, y las palomas, y los coches aparcados, las farolas, los contenedores de basura, y hasta las bombonas de butano (que por su propia naturaleza suelen ser de color naranja).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.publico.es\/uploads\/2016\/09\/19\/57dfa5cbc301d.jpg\" alt=\"\" width=\"339\" height=\"226\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Estas escaleras nos conducir\u00e1n a cada una de las casas, a reductos de convivencia donde cada personaje se dibuja y se alimenta de su propia desconfianza, pero donde lo m\u00e1s importante es el propio espacio, un microcosmos que va a ser decisivo tanto a la hora de cometer un asesinato como a la hora de desvelar la culpabilidad:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>\u00bfQui\u00e9n es el asesino?<\/em> es la pregunta que abre toda narraci\u00f3n policial. El criminal es igual a todos los personajes pero a la vez diferente. Tiene motivos para matar, pero tambi\u00e9n el resto puede tenerlos. La coherencia literaria exige que sea alguien que pertenezca al mundo de la v\u00edctima, alguien que conviva con la misma en una sociedad cerrada de la que ambos forman parte. No puede haber mejor manera de ejemplificar esto que haciendo a v\u00edctima y asesino vecinos (puerta con puerta).\u201d (\u201cBlack, Black, Black de Marta Sanz: una mirada a la novela negra espa\u00f1ola\u201d, Lara Soria Arellano).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/masdearte.com\/media\/Fichados_paulaanta3.jpg\" alt=\"\" width=\"366\" height=\"244\" \/><figcaption>Imagen de la fot\u00f3grafa Paula Anta, de la serie \u00abLa arquitectura de los \u00e1rboles\u00bb<br>(<a href=\"https:\/\/www.paulaanta.com\/l-architecture-des-arbres\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">L&#8217;architecture des arbres | Paula Anta<\/a>)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Madrid, ciudad del crimen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Probablemente, la influencia de la novela realista a partir de Gald\u00f3s sea el primer antecedente que \u201cofrece una imagen de la ciudad de Madrid como generadora del crimen en tanto espacio de desigualdad y tensiones sociales\u201d. El inter\u00e9s de Gald\u00f3s por la criminalidad, as\u00ed como el de otros escritores como Emilia Pardo Baz\u00e1n o P\u00edo Baroja -cuya obra <em>La lucha por la vida<\/em>, una descripci\u00f3n de los bajos fondos madrile\u00f1os de fin del siglo XIX, ser\u00eda un antecedente del \u201cMadrid negro\u201d  van convirtiendo poco a poco a esta ciudad en fuente de inspiraci\u00f3n para futuros narradores del g\u00e9nero: Francisco Garc\u00eda Pav\u00f3n con sus historias de Plinio -un caso madrile\u00f1o para el detective de Tomelloso-, Carlos P\u00e9rez Merinero, Jorge Mart\u00ednez Reverte o Juan Madrid (\u201cLa Metr\u00f3polis en la novela negra actual: caras y voces de Madrid y Barcelona\u201d, tesis doctoral de Cristina Jim\u00e9nez-Landi Crick).<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo cinematogr\u00e1fico del ambiente que se va creando lo podemos encontrar en el maravilloso filme de Edgar Neville, <em>El crimen de la calle Bordadores<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"El crimen de la Calle Bordadores de Edgar Neville en 8madrid TV\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/OZtuuP3ndEM?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>En realidad, esta pel\u00edcula es una adaptaci\u00f3n de los hechos reales que ocurrieron en la calle de Fuencarral:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl&nbsp;crimen de la calle Fuencarral, en 1888, es sin duda uno de los m\u00e1s famosos de la historia de la criminolog\u00eda espa\u00f1ola. El relato del crimen, por m\u00e1s s\u00f3rdido que pueda parecer, no pasa de corriente, sin embargo, el proceso se convirti\u00f3 en el primer gran juicio seguido masivamente a trav\u00e9s de la prensa. Uno de los periodistas que cubrieron el juicio fue&nbsp;Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s, y en \u00e9l intervinieron personajes importantes en la \u00e9poca como&nbsp;Jos\u00e9 Millan Astray&nbsp;(entonces director de la c\u00e1rcel Modelo). A la ejecuci\u00f3n de&nbsp;Higinia, la condenada, asistieron unos 20.000 madrile\u00f1os, y&nbsp;Antonio C\u00e1novas&nbsp;tuvo que persuadir a la&nbsp;Reina Regente Mar\u00eda Cristina&nbsp;de que deb\u00eda reprimir su impulso de ejercer su derecho de Gracia. Todo esto suced\u00eda en Madrid el mismo a\u00f1o que&nbsp;Jack el Destripador&nbsp;actuaba en&nbsp;Whitechapel.\u201d(Luis de la Cruz, <em>El Diario.es<\/em>, 5\/3\/2012)<\/p>\n\n\n\n<p>Esta historia fue llevada a la pantalla televisiva dentro de la magn\u00edfica serie de cr\u00f3nica negra llamada <em>La huella del crimen<\/em>. Aqu\u00ed os dejamos el cap\u00edtulo para deleite de los amantes del g\u00e9nero:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"La huella del crimen: 1x03 El crimen de la calle Fuencarral | RTVE Archivo\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/NYRPURdWiFw?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>El Madrid de las Corralas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cristina Esquivel probablemente falleciera en un bloque de pisos con un ambiente y una estructura muy parecido al de las antiguas Corralas madrile\u00f1as. \u00bfQu\u00e9 es una Corrala?<\/p>\n\n\n\n<p> \u201cArquitect\u00f3nicamente, las corralas descienden de las casas de vecinos del XVII, que a su vez ten\u00edan dos parientes: las viviendas hidalgas castellanas (de origen \u00e1rabe y romano) que se organizaban en torno a un patio y las casas campesinas con corral. Pero en las corralas urbanas, el patio, los pasillos, la fuente y los retretes eran compartidos por varias familias. Madrid crec\u00eda y los inmigrantes del campo no cab\u00edan en la villa, as\u00ed que se api\u00f1aron. Los patios eran, en miniatura, las plazas a\u00f1oradas de los pueblos: all\u00ed jugaban los ni\u00f1os y los abuelos tomaban el fresco. \u00abLas mujeres baj\u00e1bamos a lavar juntas con nuestros barre\u00f1os de cinc\u00bb, recuerda Mar\u00eda Fern\u00e1ndez, vecina de La Corrala, de 79 a\u00f1os. \u00abHoy todo es distinto, ni mejor ni peor; cada uno tiene su lavadora y su v\u00e1ter, pero antes hab\u00eda m\u00e1s armon\u00eda entre vecinos&#8230; \u00a1y una portera muy alegre!\u00bb.\u201d (<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2009\/09\/28\/madrid\/1254137062_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Patricia Gos\u00e1lvez para <em>El Pa\u00eds<\/em>, \u00ab170 a\u00f1os en torno a un pasillo<\/a>\u00ab)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/photo620x400.mnstatic.com\/298b08822414747122fd12b1deecfa00\/corrala-en-lavapies.jpg\" alt=\"\" width=\"392\" height=\"253\" \/><figcaption>Imagen de La Corrala de la calle Amparo, 54, en el madrile\u00f1o barrio de Lavapies<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una portera muy alegre, un portero vigilante -desde la dictadura-, a la escucha, porque las Corralas son los lugares ideales para intercambiar discursos, para  cotillear y saber de la vida de los otros,  para que el lenguaje, como se demuestra en la novela de Sanz, se acabe convirtiendo en un juego de poder, de dominio del pr\u00f3jimo: el de Zarco y Olmo, el de Clemente, el de Josefina, el de Luz, y por supuesto el de Paula. El laboratorio en el que se mueven estos personajes no es otra cosa que una microf\u00edsica del poder que -por acercarnos ya al final de esta entrada- queremos ejemplificar en la tercera parte de la novela, cuando Paula ejerce su autoridad en la narraci\u00f3n: \u201cCaigo y recaigo en la misma trampa. No me curo. \u00c9l no me deja curarme. No sano porque cada noche, con la excusa de mi soledad, me llama y me cuenta una vida de la que ser\u00eda mejor que yo no supiera nada. Zarco echa alquitr\u00e1n sobre el piso y yo me quedo aprisionada [\u2026] Ahora por lo menos llevo yo la voz cantante [\u2026]\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lectoras y lectores<\/strong>, \u00bfc\u00f3mo subisteis esas escaleras y c\u00f3mo est\u00e1is descendi\u00e9ndolas? \u00bfHab\u00e9is escuchado las voces de ese edificio? <strong>El pr\u00f3ximo s\u00e1bado Marta Sanz nos acompa\u00f1ar\u00e1<\/strong> para escuchar las vuestras, para que se\u00e1is vosotros los que llev\u00e9is la voz cantante. <strong>No os lo perd\u00e1is<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl lugar donde el crimen se realiza est\u00e1 estrechamente ligado a las exigencias internas del relato policial y, por tanto, la elecci\u00f3n de un lugar u otro incluye una sobresignificaci\u00f3n mayor de lo que en principio pudiera pensarse\u201d (MART\u00cdN CEREZO, Iv\u00e1n. (2006). Po\u00e9tica del relato policiaco (de Edgar Allan Poe a Raymond Chandler). 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