{"id":8429,"date":"2021-02-27T09:11:00","date_gmt":"2021-02-27T08:11:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/?p=8429"},"modified":"2021-12-13T09:56:44","modified_gmt":"2021-12-13T08:56:44","slug":"el-vestido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/el-vestido\/","title":{"rendered":"El vestido"},"content":{"rendered":"\n<p>En buena parte de las sociedades del Antiguo R\u00e9gimen, la vestimenta y los adornos estaban estrictamente legislados para que se conociera el estatus de cada individuo a primera vista; por ello, ni en Espa\u00f1a ni en Turqu\u00eda se vieron los sefard\u00edes libres de elementos identificadores. Por ejemplo, los zapatos de color amarillo estaban vetados a todos los miembros de la comunidad jud\u00eda con la excepci\u00f3n de los dragomanes.<\/p>\n\n\n\n<p>Vest\u00edan una camisa interior (que llamaban tambi\u00e9n kamiza) y cubr\u00edan el resto del cuerpo con prendas de color violeta y capa negra, ambos colores distintivos de los jud\u00edos otomanos. A los hombres no se les permit\u00eda llevar el tullbent (una banda de muselina blanca que cubr\u00eda la nuca y acompa\u00f1aba al turbante) pero si un kalpak, que era una suerte de turbante que se prolongaba para tapar las orejas. Las mujeres llevaban un gab\u00e1n hasta los pies y un gran pa\u00f1uelo de muselina liado a la cabeza, pero que dejaba la cara al descubierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sabido que en el siglo XVI hab\u00eda un jud\u00edo al frente del vestuario de la Corte y que mujeres como Esther Handali amasaron una fortuna vendiendo ropa y joyas al har\u00e9n, transmiti\u00e9ndose ese gusto por lo caro al conjunto de la comunidad sefard\u00ed. Indignado por la opulencia jud\u00eda, el sult\u00e1n Murad III (r.1574-1595) quiso tomar medidas dr\u00e1sticas, pero fue apaciguado por su m\u00e9dico Solom\u00f3n Askenazi que, a cambio, forz\u00f3 a las jud\u00edas a dejar de llevar joyas por la calle.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/files\/2021\/12\/Judio-otomano.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/files\/2021\/12\/Judio-otomano.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8432\" width=\"375\" height=\"613\" srcset=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/files\/2021\/12\/Judio-otomano.jpg 300w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/files\/2021\/12\/Judio-otomano-184x300.jpg 184w\" sizes=\"(max-width: 375px) 100vw, 375px\" \/><\/a><figcaption>Una de las vestimentas caracter\u00edsticas de <br>los jud\u00edos otomanos.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En buena parte de las sociedades del Antiguo R\u00e9gimen, la vestimenta y los adornos estaban estrictamente legislados para que se conociera el estatus de cada individuo a primera vista; por ello, ni en Espa\u00f1a ni en Turqu\u00eda se vieron los sefard\u00edes libres de elementos identificadores. Por ejemplo, los zapatos de color amarillo estaban vetados a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":91,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2588,2570],"tags":[2150,2030,2156,1649,2168,2177,2165,2159,2018,1253,2171,2180,2162,305,2147,2174,2153],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8429"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/wp-json\/wp\/v2\/users\/91"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8429"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8429\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8435,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8429\/revisions\/8435"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8429"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8429"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/estambul\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8429"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}