{"id":551,"date":"2010-04-09T17:34:52","date_gmt":"2010-04-09T17:34:52","guid":{"rendered":"http:\/\/institutocervanteslondon.wordpress.com\/?p=551"},"modified":"2010-04-09T17:34:52","modified_gmt":"2010-04-09T17:34:52","slug":"el-quijote-de-mi-vida-natalya-estemirova","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/londres\/2010\/04\/09\/el-quijote-de-mi-vida-natalya-estemirova\/","title":{"rendered":"El quijote de mi vida: Natalya Estemirova"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft\" src=\"http:\/\/londres.cervantes.es\/imagenes\/Image\/quijote_red.JPG\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"115\" \/>El fue viejo y delgado, seguido por su barba canosa, larga y suelta. Ella fue peque\u00f1a y llena de energ\u00eda. Cuando Don Quijote, armado, estaba blandiendo su lanza y su palangana de lat\u00f3n, ella se qued\u00f3 con una sencilla c\u00e1mara, m\u00e1s primitiva que los juguetes de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero sus fotos, de la misma manera que este texto sincero de Cervantes, fueron dispersados por todos lados, llegando al alma de gente en cada rinc\u00f3n del mundo. Estos im\u00e1genes sacan a la luz la injusticia del mundo que la rodeaba. Im\u00e1genes de mujeres chechenas, cuyos l\u00e1grimas se desborden tal como hab\u00eda derramado el sangre de sus hijos; im\u00e1genes inolvidables de campesinos chechenos, de un padre que se puso fuera de s\u00ed, aplastado por un dolor abrumador ante su familia y su casa, ambas destruidas por la crueldad de la guerra.\u00a0<\/p>\n<p>Nos sentamos con tazas de t\u00e9. Dije, \u201cNatasha, no tienes miedo?\u201d. Respondi\u00f3 que s\u00ed, claro que s\u00ed. Describi\u00f3 que hab\u00eda enviado su hija vivir en seguridad, con su hermana. \u201cNatasha, podr\u00eda ser que es hora de parar esa quijotada? Ya no son molinos de viento \u2013 son gobiernos poderosos a qui\u00e9n est\u00e1s agitando tu pu\u00f1o peque\u00f1ito\u201d. Con la noble y ciega resoluci\u00f3n de Don Quijote, respondi\u00f3 que no puede nunca dejar su pueblo. Sin ella no tendr\u00edan nadie a luchar por ellos.<\/p>\n<p>Continuaba de preparar los pleitos de campesinos chechenos y llevarlos al tribunal de derechos humanos de Estrasburgo, as\u00ed dando a ellos la voz, la palabra y una oportunidad sin precedente. Fue la \u00fanica que arrastr\u00f3 estos problemas de la oscuridad de esta regi\u00f3n perdida del mundo para mostrarlos al p\u00fablico global. Se enfrent\u00f3 a la fuerza corrupta y peligrosa de dos gobiernos juntos, cuya pol\u00edtica ca\u00f3tica no conoce controles ni de consciencia ni de la humanidad.<\/p>\n<p>Fue asesinada este a\u00f1o, su cuerpo dejado al borde de la carretera. Ahora me siento con su hija, con tazas de t\u00e9. Ella es m\u00e1s joven que yo, y hablamos de todo: de m\u00fasica, de escuelas, de chicos, de pol\u00edtica. En ciertos, inesperados momentos, veo un brillo en sus ojos y me recuerde a su madre. Es el destello quijotesco y lo reconzco immediatamente porque brilla con la luz de pasi\u00f3n por una causa idealista, con la luz de un sue\u00f1o.<\/p>\n<p>En ese momento me doy cuento de que este idealismo de Don Quijote o de Natalia, esta lucha por un sue\u00f1o a pesar de las consecuencias o de los sacrificios, no es una locura. Lo que hacemos nosotros mismos es la locura real: el hecho que no luchamos contra la injusticia que vemos cada d\u00eda; el hecho que no tenemos esta chispa en los ojos que puede inspirarnos a querer, siempre querer, cambiar el mundo para mejor.\u00a0<br \/>\n\u00a0<br \/>\nPaulina I.<br \/>\nEscuela Europea de Culham<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fue viejo y delgado, seguido por su barba canosa, larga y suelta. Ella fue peque\u00f1a y llena de energ\u00eda. Cuando Don Quijote, armado, estaba blandiendo su lanza y su palangana de lat\u00f3n, ella se qued\u00f3 con una sencilla c\u00e1mara, m\u00e1s primitiva que los juguetes de los ni\u00f1os. 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