{"id":2836,"date":"2011-10-10T11:19:51","date_gmt":"2011-10-10T10:19:51","guid":{"rendered":"http:\/\/bibliotecaoctaviopaz.wordpress.com\/?p=2836"},"modified":"2016-01-24T18:43:48","modified_gmt":"2016-01-24T18:43:48","slug":"los-lunes-del-baron-davillier-4-una-barcelona-sin-gaudi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/10\/los-lunes-del-baron-davillier-4-una-barcelona-sin-gaudi\/","title":{"rendered":"Los lunes del bar\u00f3n Davillier (4). De una Barcelona sin Gaud\u00ed."},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_2837\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/garrote-vil.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2837\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2837\" src=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/garrote-vil.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/garrote-vil.jpg 2112w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/garrote-vil-225x300.jpg 225w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/garrote-vil-768x1024.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2837\" class=\"wp-caption-text\">Ejecuci\u00f3n de asesino Francisco Vilar\u00f3 en Barcelona<\/p><\/div>\n<p>Como sabemos, el bar\u00f3n Davillier era un asiduo de Espa\u00f1a, al contrario que Gustavo Dor\u00e9. La primera gran ciudad en que recalan en su viaje de 1862 es Barcelona, a la que encuentran gran parecido con Marsella, \u201cla misma actividad, la misma mezcla de naciones diversas, la misma ausencia de un tipo definido en una y otra\u201d. Incluso echan de menos la imagen estereotipada de la mujer espa\u00f1ola: \u201cLas mantillas se ven raramente y hemos intentado en vano, creyendo a Alfredo de Musset, descubrir una andaluza de piel morena\u201d. Adelanta Davillier que as\u00ed ataviadas las espa\u00f1olas \u201ccada vez son m\u00e1s raras en la misma Andaluc\u00eda\u201d. Para no defraudar las expectativas del lector, promete que har\u00e1n lo posible por capturar esa ansiada imagen: \u201cDor\u00e9 no dejar\u00e1 de presentar las que veamos\u201d. Pronostica el bar\u00f3n que \u201cun d\u00eda vendr\u00e1 en que los ferrocarriles surcando toda Espa\u00f1a las har\u00e1n desaparecer por completo\u201d.\u00a0\u00a0Es decir, que la modernizaci\u00f3n, ya en marcha con el despliegue del ferrocarril, ser\u00e1 el fin de ese tipo popular.<!--more--><\/p>\n<p>A falta de Gaud\u00ed, nuestros viajeros visitan la catedral g\u00f3tica, Santa Mar\u00eda del Mar, iglesias varias y, por razones no explicadas, el cementerio. \u201cDel cementerio a la ejecuci\u00f3n de una pena de muerte el paso es bastante natural\u201d,\u00a0\u00a0escribe Davillier, antes de relatar aquella a que asistieron. \u201cNos caus\u00f3 las m\u00e1s vivas impresiones\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSe dir\u00eda que se quiere dar la mayor publicidad posible a este triste espect\u00e1culo\u201d, aventura el bar\u00f3n, que presenta la ejecuci\u00f3n como un espect\u00e1culo de masas, tan bulliciosamente popular como dram\u00e1tico. \u201cSi un criminal ha de recibir castigo, varios d\u00edas antes se oye la gangosa voz de los ciegos anunciando por las calles el programa de la ejecuci\u00f3n, con el d\u00eda, la hora y el lugar del suplicio y toda clase de detalles sobre el reo (&#8230;) Llegado el d\u00eda, la ciudad presenta una animaci\u00f3n extraordinaria. En las principales plazas\u00a0\u00a0se estacionan toda clase de veh\u00edculos, y una vez llenos de viajeros parten a todo galope hacia el lugar del suplicio, regresando al poco tiempo. Millares de personas de toda condici\u00f3n se re\u00fanen en ese triste lugar. Vendedores de golosinas, de puros, de fuego y agua deambulan por entre la muchedumbre, gritando sus mercanc\u00edas. Aqu\u00ed o all\u00ed, sobre la hierba, se forman grupos de gentes que comen tranquilamente sus provisiones de boca. \u00bfHabr\u00e1 que a\u00f1adir que las mujeres, \u00e1vidas siempre de emociones, lo mismo que en Francia, est\u00e1n all\u00ed en mayor\u00eda?\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_2838\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/prisic3b3n-inquisicic3b3n.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2838\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2838 \" src=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/prisic3b3n-inquisicic3b3n.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/prisic3b3n-inquisicic3b3n.jpg 2112w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/prisic3b3n-inquisicic3b3n-225x300.jpg 225w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/prisic3b3n-inquisicic3b3n-768x1024.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2838\" class=\"wp-caption-text\">Antigua c\u00e1rcel de la Inquisici\u00f3n en Barcelona, hoy plaza del Rey.<\/p><\/div>\n<p>\u201cEl desgraciado a cuyo suplicio asistimos era un tal Francisco Vilar\u00f3. Hab\u00eda asesinado al alcalde de su pueblo\u201d. El reo llega montado en un burro, cubierto de un saco de ajusticiados de color amarillo, con una cruz en sus manos en las que se ha colocado tambi\u00e9n un libro de oraci\u00f3n. \u201cUna larga hilera de penitentes, unos con cirios en la mano, otros con estandartes y Santoscristos casi de tama\u00f1o natural preced\u00edan y segu\u00edan al cortejo. Salmodiaban el oficio de difuntos, que sal\u00eda ahogado de sus largos capuchones puntiagudos, en los que dos agujeros dejaban brillar sus ojos. Todo esto no pod\u00eda ser m\u00e1s l\u00fagubre\u201d.<\/p>\n<p>\u201cUna vez lleg\u00f3 el reo al final de su \u00faltimo viaje, se le hizo subir a un alto cadalso, en cuyo centro hab\u00eda un escabel de madera, adosado a guisa de respaldo a un poste bastante alto. El verdugo, sencillamente vestido de negro, con una blusa corta como los obreros de las ciudades, le oblig\u00f3 a sentarse en el escabel y fij\u00f3 sus brazos y su cuerpo al poste. Luego le at\u00f3 las manos y le coloc\u00f3 alrededor del cuello un aro de hierro que, pasando por dos ranuras practicadas en el poste, acababa en un tornillo por la parte de opuesta. Puesto en movimiento el tornillo gracias a una manivela de hierro, el aro es atra\u00eddo y la estrangulaci\u00f3n se produce inmediatamente\u201d, nos cuenta Davillier, en una descripci\u00f3n de desnudo estilo period\u00edstico sin asomo de literatura.<\/p>\n<p>\u201cLa muchedumbre se hab\u00eda quedado silenciosa. El sacerdote que asist\u00eda al reo acababa de ponerle una cruz en las manos y le dio permiso para que dirigiese unas palabras a la muchedumbre. Le o\u00edmos algunas palabras pidiendo el perd\u00f3n de Dios y el de los hombres, perdonando adem\u00e1s a quines le hubiesen ofendido. El sacerdote le dirigi\u00f3 una breve exhortaci\u00f3n. Mientras todo esto suced\u00eda, el verdugo se manten\u00eda detr\u00e1s del poste, dispuesto a cumplir su tarea. Levant\u00f3 el brazo, tembl\u00f3 la multitud y por tres veces se le vio dar vueltas a la manivela fatal. Todo el mundo se santigu\u00f3. Se oyeron voces que musitaban a toda prisa algunas oraciones, y las mujeres gritaron:\u00a0<em>\u00a1Ay, pobret!<\/em>\u00a0Y entonces vimos abatirse su cabeza sobre el pecho hasta quedar inm\u00f3vil, con la lengua hinchada fuera de la boca. Al cabo de algunos instantes se le amorat\u00f3 el rostro. La muchedumbre comenz\u00f3 a retirarse lentamente. Se nos dijo que el cad\u00e1ver quedar\u00eda expuesto all\u00ed durante algunas horas, custodiado por los penitentes que hab\u00edan asistido a la ejecuci\u00f3n y por parte de las tropas de infanter\u00eda y de caballer\u00eda que hab\u00edan mantenido el orden\u201d.<\/p>\n<p>Otras entradas de esta serie:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/09\/19\/los-lunes-del-baron-davillier\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (1)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/09\/26\/de-franceses-hispanoblantes-y-de-loros-francofonos-los-lunes-del-baron-davillier-2\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (2). De franceses hispanoblantes y de loros franc\u00f3fonos.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/03\/los-lunes-del-baron-davillier-3-de-lenguas-vernaculas\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (3). De lenguas vern\u00e1culas.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/17\/los-lunes-del-baron-davillier-5-de-ladrones-y-otras-gentes-de-mal-vivir\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (5). De ladrones y otras gentes de mal vivir.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/24\/los-lunes-del-baron-davillier-6-del-verdadero-plato-nacional%e2%80%a6-y-no-es-la-paella\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (6). Del verdadero plato nacional\u2026 y no es la paella.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/31\/los-lunes-del-baron-davillier-7-del-animal-enciclopedico-y-calumnias-vengadas\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (7). Del animal enciclop\u00e9dico y calumnias vengadas.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/07\/los-lunes-de-davillier-8-de-como-buscar-emociones-imaginando-bandoleros-de-leyenda\/\">Los lunes de Davillier (8). De c\u00f3mo buscar emociones imaginando bandoleros de leyenda.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/14\/los-lunes-de-davillier-9-de-los-siete-ninos-de-ecija-a-jose-maria-el-tempranillo\/\">Los lunes de Davillier (9). De Los Siete Ni\u00f1os de \u00c9cija a Jos\u00e9 Mar\u00eda el Tempranillo.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/21\/los-lunes-de-davillier-10-de-los-toros-como-cosa-espanola-por-encima-de-todas-las-otras\/\">Los lunes de Davillier (10). De los toros como \u201ccosa espa\u00f1ola por encima de todas las otras\u201d.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/28\/los-lunes-del-baron-davillier-11-del-chocolate-como-excusa-para-descubrir-la-espana-desconocida\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (11). Del chocolate como excusa para descubrir la Espa\u00f1a desconocida<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/12\/05\/los-lunes-del-baron-davillier-12-de-ruidos-violines-guitarras-y-bellezas-antano-ignotas\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (12). De ruidos, violines, guitarras y bellezas anta\u00f1o ignotas<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/12\/12\/los-lunes-del-baron-davillier-13-de-dore-y-su-vision-de-espana-como-perfectos-companeros-de-viaje\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (13). De Dor\u00e9 y su visi\u00f3n de Espa\u00f1a como perfectos compa\u00f1eros de viaje<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/12\/20\/los-lunes-del-baron-davillier-y-14-de-dore-en-la-buena-compania-de-cervantes-y-el-quijote\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (y 14). De Dor\u00e9 en la buena compa\u00f1\u00eda de Cervantes y el \u2018Quijote\u2019<\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como sabemos, el bar\u00f3n Davillier era un asiduo de Espa\u00f1a, al contrario que Gustavo Dor\u00e9. 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