{"id":2972,"date":"2011-10-17T11:32:09","date_gmt":"2011-10-17T10:32:09","guid":{"rendered":"http:\/\/bibliotecaoctaviopaz.wordpress.com\/?p=2972"},"modified":"2016-01-24T18:45:45","modified_gmt":"2016-01-24T18:45:45","slug":"los-lunes-del-baron-davillier-5-de-ladrones-y-otras-gentes-de-mal-vivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/17\/los-lunes-del-baron-davillier-5-de-ladrones-y-otras-gentes-de-mal-vivir\/","title":{"rendered":"Los lunes del bar\u00f3n Davillier (5). De ladrones y otras gentes de mal vivir."},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_2987\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/duelo-a-navaja.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2987\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2987\" src=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/duelo-a-navaja.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"337\" srcset=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/duelo-a-navaja.jpg 2816w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/duelo-a-navaja-300x225.jpg 300w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/duelo-a-navaja-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2987\" class=\"wp-caption-text\">Lanzar la navaja.<\/p><\/div>\n<p>El bar\u00f3n Davillier y Gustavo Dor\u00e9 se reconocieron el pasado lunes muy impresionados por el dram\u00e1tico espect\u00e1culo de la ejecuci\u00f3n p\u00fablica, mediante garrote vil, a la que asistieron en Barcelona. \u201cNo se dice nunca poner el garrote, sino <em>ajustar la golilla<\/em>\u00a0o\u00a0<em>la corbata de hierro<\/em>\u201d, escribe nuestro hispanista en otro pasaje del libro\u00a0<em>Viaje por Espa\u00f1a,<\/em>\u00a0que recoge, en teor\u00eda, el periplo de ambos de 1862, pero que sin ninguna duda refleja el saber acumulado por Davillier en sus no menos de nueve anteriores visitas a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u201cLa sentencia de muerte es\u00a0<em>la tristeza<\/em>\u00a0y tambi\u00e9n se la designa por el t\u00e9rmino a\u00fan m\u00e1s expresivo de\u00a0<em>la noche<\/em>; el verdugo, al que nadie quiere ver junto a s\u00ed, ha recibido el pintoresco apodo de\u00a0<em>mal vecino<\/em>\u201d apunta Davillier en unos p\u00e1rrafos dedicados a la gente de mal vivir, que como en todas latitudes tiene una jerga propia. El bar\u00f3n hace notar c\u00f3mo la german\u00eda espa\u00f1ola de mediados del XIX ya no es lo que antiguamente. \u201cLa lengua de los ladrones, llena de im\u00e1genes y pintoresca, ha sufrido frecuentes modificaciones, pues la mayor parte de las expresiones se deben al capricho y la imaginaci\u00f3n de los individuos\u201d, palabras cuyos correlato nos permite decir que la escuchadas entonces por los viajeros no son hoy de curso habitual, aunque alguna que otra se haya salvado como reliquia.<!--more--><\/p>\n<p>\u201cPara expresar la palabra\u00a0<em>ladr\u00f3n<\/em>, la\u00a0<em>german\u00eda<\/em>\u00a0es de una riqueza extraordinaria\u201d, adelanta Davillier antes de desenrollar el cat\u00e1logo que \u201cposee m\u00e1s de treinta palabras diferentes: el<em>\u00a0<\/em><em>azor<\/em>\u00a0es el ladr\u00f3n de los sitios altos; el\u00a0<em>salteador<\/em>, llamado tambi\u00e9n\u00a0<em>ermita\u00f1o<\/em>, es el ladr\u00f3n de los caminos; el\u00a0<em>corredor<\/em>\u00a0combina sus robos; el\u00a0<em>boleador<\/em>\u00a0roba en las ferias.\u201d<\/p>\n<div id=\"attachment_3006\" style=\"width: 212px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/el-molinete.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-3006\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-3006 \" src=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/el-molinete.jpg\" alt=\"\" width=\"202\" height=\"269\" srcset=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/el-molinete.jpg 2112w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/el-molinete-225x300.jpg 225w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/el-molinete-768x1024.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-3006\" class=\"wp-caption-text\">El molinete.<\/p><\/div>\n<p>\u201cCada especialidad es designada por un nombre peculiar: el\u00a0<em>alcafarero<\/em>\u00a0opera en los caminos; el\u00a0<em>almiforero<\/em>, sobre los caballos; el\u00a0<em>gomarrero<\/em>\u00a0sobre las gallinas; el\u00a0<em>cachuchero<\/em>, en el oro;\u00a0<em>el bolata\u00a0<\/em>y\u00a0<em>el ventoso<\/em>\u00a0se introducen por la ventana;<em>el lechuza<\/em>\u00a0s\u00f3lo trabaja por la noche; el\u00a0<em>murciglero<\/em>\u00a0desvalija a las gentes cuando duermen;\u00a0<em>el florero<\/em>\u00a0roba a los jugadores;\u00a0<em>el filatero<\/em>\u00a0corta los bolsillos y las bolsas;\u00a0<em>el desmotador<\/em>\u00a0despoja a sus v\u00edctimas de los vestidos; el\u00a0<em>atalaya\u00a0<\/em>sirve de centinela;\u00a0<em>el bajamano\u00a0<\/em>es el ladr\u00f3n novato;\u00a0<em>el garitero<\/em>\u00a0da asilo a los ladrones;\u00a0<em>el piloto<\/em>\u00a0les gu\u00eda;\u00a0<em>el bail\u00f3n\u00a0<\/em>es el ladr\u00f3n veterano;\u00a0<em>el gollero<\/em>,\u00a0<em>el buzo, el levador\u00a0<\/em>y\u00a0<em>el \u00e1guila<\/em>\u00a0tienen habilidades especiales;\u00a0<em>el ratero<\/em>\u00a0y\u00a0<em>el rat\u00f3n<\/em>\u00a0son los \u00faltimos de la escala\u201d. En total, 27 cualificaciones, si las cuentas no fallan.<\/p>\n<p>\u201cNo acabar\u00edamos si quisi\u00e9ramos completar esta enumeraci\u00f3n\u201d, dice con raz\u00f3n un\u00a0\u00a0Davillier que no puede contenerse: \u201c<em>caleta, caletero, lobo, rastrillero, baile, bailador bailito, brasa, palanqu\u00edn, ladrillo, murcio, chori, chor, birlo, bolador, chiquiribaile, landrero<\/em>, etc\u201d. Es decir, 44 y etc. De\u00a0<em>murcio\u00a0<\/em>apunta que es una \u201cexpresi\u00f3n poco halag\u00fcena para los murcianos\u201d. Nuestro Carlos I, V de Alemania,\u00a0\u00a0dec\u00eda no querer entre sus soldados \u201cni gitanos ni murcios\u201d, un t\u00e1ndem que luego ha derivado f\u00e1cilmente en el habla popular a \u201cni gitanos ni murcianos\u201d para desesperaci\u00f3n de los honrados vecinos de esa provincia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En su calidad de nombres para la clandestinidad, la mayor\u00eda de los citados no aparecen en el Diccionario de la Real Academia, en el que la palabra\u00a0<em>murcio\u00a0<\/em>asoma t\u00edmidamente como una expresi\u00f3n de german\u00eda asociada al verbo\u00a0<em><a href=\"http:\/\/buscon.rae.es\/draeI\/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=murciar\" target=\"_blank\">murciar <\/a><\/em>cuya acepci\u00f3n es \u201churtar o robar\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSe comprende que las manos desempe\u00f1an una gran papel en el oficio de ladr\u00f3n: son la\u00a0<em>labradoras<\/em>, por excelencia;\u00a0<em>las anclas, los rastrillos<\/em>. Por eso los ladrones, hablando de los que han sido despojados, dicen que han sido\u00a0<em>rastrillados<\/em>. Los dedos son\u00a0<em>los d\u00e1tiles<\/em>\u00a0o\u00a0<em>las langostas<\/em>, a causa del parecido que las articulaciones tienen con las del conocido crust\u00e1ceo. El dedo \u00edndice y el coraz\u00f3n, que son los empleados por los cortabolsas, se llaman l<em>as tijeras<\/em>\u00a0porque cuando se abren y se cierran recuerdan el movimiento de este instrumento (las tijeras en la german\u00eda espa\u00f1ola se llaman\u00a0<em>mordientes<\/em>); el pie es\u00a0<em>el saltador<\/em>\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_2989\" style=\"width: 244px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/desjarretazo-2.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2989\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2989 \" src=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/desjarretazo-2.jpg\" alt=\"\" width=\"234\" height=\"310\" srcset=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/desjarretazo-2.jpg 234w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/10\/desjarretazo-2-226x300.jpg 226w\" sizes=\"(max-width: 234px) 100vw, 234px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2989\" class=\"wp-caption-text\">Esgrima a navaja: el desjarretazo.<\/p><\/div>\n<p>Y si las manos a veces se bastan limpias para realizar el trabajo, otras van debidamente equipadas. \u201cLlaman a la espada la\u00a0<em>centella<\/em>, el\u00a0<em>respeto<\/em>, la\u00a0<em>filosa<\/em>\u00a0y, por \u00faltimo, la\u00a0<em>joyosa<\/em>, sin duda en recuerdo del nombre de una de las espadas del Cid\u201d, nota Davillier en referencia a la legendaria Joyosa, m\u00e1s presunta que las documentadas Tizona y Colada. \u201cEl pu\u00f1al, adem\u00e1s del nombre de\u00a0<em>filoso<\/em>, tambi\u00e9n toma el de\u00a0<em>atacador<\/em>, el\u00a0<em>enano<\/em>, el\u00a0<em>cuadrado<\/em>, el\u00a0<em>secreto<\/em>; la daga se llama la\u00a0<em>estaca<\/em>. La pistola se llamaba el\u00a0<em>milan\u00e9s<\/em>, pues ya se sabe la fama que ten\u00eda la ciudad de Mil\u00e1n en la fabricaci\u00f3n de armas de fuego. La herida hecha por un arma blanca era\u00a0<em>una moj\u00e1<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Ladrones y asesinos antes o despu\u00e9s se las hab\u00edan de ver con la c\u00e1rcel y la justicia, para las que la jerga gremial tambi\u00e9n ten\u00eda nutrida colecci\u00f3n de sin\u00f3nimos. \u201cEl<em>\u00a0<\/em><em>banasto<\/em>, o el<em>\u00a0<\/em><em>horno<\/em>, la\u00a0<em>banca<\/em>, la\u00a0<em>madrastra<\/em>, la\u00a0<em>angustia<\/em>, la\u00a0<em>tr\u00e1pala<\/em>, la\u00a0<em>trena<\/em>, la\u00a0<em>confusi\u00f3n<\/em>\u201d relaciona Davillier. \u201cLos barrotes del calabozo, en los que apoya el preso su frente tristemente para procurar ver algo de fuera, son para \u00e9l unos\u00a0<em>anteojos<\/em>, y el que est\u00e1 tras ellos por haber\u00a0<em>trabajado<\/em>, es el\u00a0<em>anteojado<\/em>; las esposas se llaman los\u00a0<em>anillos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u201cTodas las gentes de la justicia tienen, por supuesto, su nombre en la jerga de los ladrones espa\u00f1oles: el carcelero es llamado el\u00a0<em>banquero<\/em>, y tambi\u00e9n se le llama el<em>\u00a0<\/em><em>apasionado<\/em>, sin duda por el celo que despliega en guardar a los malhechores que le han sido confiados; el fiscal es conocido por el expresivo nombre de\u00a0<em>vengainjurias<\/em>; el juez de instrucci\u00f3n, al que nuestros ladrones llaman\u00a0<em>le curieux\u00a0<\/em>(el curioso), ha recibido en espa\u00f1ol un nombre poco m\u00e1s o menos parecido:\u00a0<em>el avisado<\/em>\u00a0y tambi\u00e9n se le llama\u00a0<em>el bravo<\/em>; los agentes de la justicia son\u00a0<em>las fieras<\/em>\u00a0o\u00a0<em>las arp\u00edas<\/em>; en cuanto a la misma justicia, los ladrones se inclina ante ella, llam\u00e1ndola\u00a0<em>la justa<\/em>, como se inclinan ante la religi\u00f3n, dando a la Iglesia el nombre de\u00a0<em>la Salud<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, que quien empez\u00f3 como\u00a0<em>bajamano\u00a0<\/em>y progres\u00f3 a\u00a0<em>salteador<\/em>, quiz\u00e1 reforzando las<em>\u00a0<\/em><em>labradoras<\/em>\u00a0con un\u00a0<em>milan\u00e9s<\/em>\u00a0o un\u00a0<em>secreto\u00a0<\/em>que un mal d\u00eda produjo<em>\u00a0<\/em><em>una moj\u00e1\u00a0<\/em>mortal, acab\u00f3 con\u00a0<em>anillos\u00a0<\/em>y\u00a0<em>anteojado\u00a0<\/em>en\u00a0<em>la angustia,\u00a0<\/em>\u00a0donde\u00a0<em>el avisado<\/em>\u00a0y\u00a0<em>el vengainjurias\u00a0<\/em>consiguieron para \u00e9l\u00a0<em>la noche<\/em>.\u00a0<em>\u00a0<\/em>Cuando el\u00a0<em>mal vecino<\/em>\u00a0le<em>\u00a0<\/em><em>ajust\u00f3 la golilla<\/em>\u00a0se encontr\u00f3 con<em>\u00a0<\/em><em>la cierta,\u00a0<\/em>porque como revela Davillier \u201cla muerte no podr\u00eda ser mejor nombrada: es <em>la cierta<\/em>\u201d<\/p>\n<p>Otras entradas de esta serie:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/09\/19\/los-lunes-del-baron-davillier\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (1)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/09\/26\/de-franceses-hispanoblantes-y-de-loros-francofonos-los-lunes-del-baron-davillier-2\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (2). De franceses hispanoblantes y de loros franc\u00f3fonos.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/03\/los-lunes-del-baron-davillier-3-de-lenguas-vernaculas\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (3). De lenguas vern\u00e1culas.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/10\/los-lunes-del-baron-davillier-4-una-barcelona-sin-gaudi\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (4). De una Barcelona sin Gaud\u00ed.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/24\/los-lunes-del-baron-davillier-6-del-verdadero-plato-nacional%e2%80%a6-y-no-es-la-paella\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (6). Del verdadero plato nacional\u2026 y no es la paella.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/31\/los-lunes-del-baron-davillier-7-del-animal-enciclopedico-y-calumnias-vengadas\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (7). Del animal enciclop\u00e9dico y calumnias vengadas.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/07\/los-lunes-de-davillier-8-de-como-buscar-emociones-imaginando-bandoleros-de-leyenda\/\">Los lunes de Davillier (8). De c\u00f3mo buscar emociones imaginando bandoleros de leyenda.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/14\/los-lunes-de-davillier-9-de-los-siete-ninos-de-ecija-a-jose-maria-el-tempranillo\/\">Los lunes de Davillier (9). De Los Siete Ni\u00f1os de \u00c9cija a Jos\u00e9 Mar\u00eda el Tempranillo.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/21\/los-lunes-de-davillier-10-de-los-toros-como-cosa-espanola-por-encima-de-todas-las-otras\/\">Los lunes de Davillier (10). De los toros como \u201ccosa espa\u00f1ola por encima de todas las otras\u201d.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/28\/los-lunes-del-baron-davillier-11-del-chocolate-como-excusa-para-descubrir-la-espana-desconocida\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (11). Del chocolate como excusa para descubrir la Espa\u00f1a desconocida<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/12\/05\/los-lunes-del-baron-davillier-12-de-ruidos-violines-guitarras-y-bellezas-antano-ignotas\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (12). De ruidos, violines, guitarras y bellezas anta\u00f1o ignotas<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/12\/12\/los-lunes-del-baron-davillier-13-de-dore-y-su-vision-de-espana-como-perfectos-companeros-de-viaje\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (13). De Dor\u00e9 y su visi\u00f3n de Espa\u00f1a como perfectos compa\u00f1eros de viaje<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/12\/20\/los-lunes-del-baron-davillier-y-14-de-dore-en-la-buena-compania-de-cervantes-y-el-quijote\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (y 14). De Dor\u00e9 en la buena compa\u00f1\u00eda de Cervantes y el \u2018Quijote\u2019<\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El bar\u00f3n Davillier y Gustavo Dor\u00e9 se reconocieron el pasado lunes muy impresionados por el dram\u00e1tico espect\u00e1culo de la ejecuci\u00f3n p\u00fablica, mediante garrote vil, a la que asistieron en Barcelona. \u201cNo se dice nunca poner el garrote, sino ajustar la golilla\u00a0o\u00a0la corbata de hierro\u201d, escribe nuestro hispanista en otro pasaje del libro\u00a0Viaje por Espa\u00f1a,\u00a0que recoge, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":29,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[53,35],"tags":[103,166,197,298],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2972"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/users\/29"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2972"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2972\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6948,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2972\/revisions\/6948"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}