{"id":3110,"date":"2011-11-07T12:40:14","date_gmt":"2011-11-07T11:40:14","guid":{"rendered":"http:\/\/bibliotecaoctaviopaz.wordpress.com\/?p=3110"},"modified":"2016-01-24T18:48:10","modified_gmt":"2016-01-24T18:48:10","slug":"los-lunes-de-davillier-8-de-como-buscar-emociones-imaginando-bandoleros-de-leyenda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/07\/los-lunes-de-davillier-8-de-como-buscar-emociones-imaginando-bandoleros-de-leyenda\/","title":{"rendered":"Los lunes de Davillier (8). De c\u00f3mo buscar emociones imaginando bandoleros de leyenda."},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_3150\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-3150\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-3150\" src=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/bandolero-con-su-maja.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"566\" srcset=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/bandolero-con-su-maja.jpg 2073w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/bandolero-con-su-maja-238x300.jpg 238w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/bandolero-con-su-maja-813x1024.jpg 813w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><p id=\"caption-attachment-3150\" class=\"wp-caption-text\">Bandolero con su maja. Gustave Dor\u00e9.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: left\">En Espa\u00f1a, tierra de desmesura y emociones, los viajeros del XIX se mov\u00edan con la incertidumbre de si ser\u00edan o no asaltados en los caminos. El bar\u00f3n Davillier y Dor\u00e9 anduvieron con esa mosca tras la oreja, aunque inclinados hacia el lado de la tranquilidad. \u201cLos buenos tiempos de los bandidos hab\u00edan pasado ya\u201d en la hora de su periplo de 1862, escribe el bar\u00f3n en <a href=\"http:\/\/bibliotecaoctaviopaz.wordpress.com\/2011\/09\/19\/los-lunes-del-baron-davillier\/\" target=\"_blank\">Viaje por Espa\u00f1a<\/a>, donde al hablar del asunto emplea constantemente el pasado. \u201cExist\u00edan s\u00f3lo como recuerdo o leyenda\u201d.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed quedan algunas emociones indirectas o imaginadas. \u201cLos senderos abruptos que recorr\u00edamos ten\u00edan un aspecto muy poco tranquilizador, y muchas veces nos dec\u00edamos que tal cueva, tal roca o tal barranco habr\u00edan servido de admirable decorado para la partida de Jos\u00e9 Mar\u00eda [El Tempranillo], de Ojitos [jefe de Los Siete Ni\u00f1os de \u00c9cija] o de alg\u00fan otro famoso capit\u00e1n de bandoleros\u201d, anota Davillier antes de dar cuenta de restos elocuentes de un pasado no muy lejano: \u201cEs probable que el camino de Alhama [de Granada] a V\u00e9lez M\u00e1laga haya sido el teatro de m\u00e1s de un drama salvaje, pues encontr\u00e1bamos frecuentemente cruces de madera bastante inquietantes. Estas cruces, que se llaman<em> milagros<\/em>, han sido levantadas al borde del camino para perpetuar el recuerdo de un asesinato, y van ordinariamente acompa\u00f1adas de un peque\u00f1o r\u00f3tulo que lleva esta palabras: \u201c<em>Aqu\u00ed mataron a<\/em>\u2026\u201d, o bien: \u201c<em>Aqu\u00ed muri\u00f3\u2026 de mano airada<\/em>\u201d, inscripciones que pueden dar que cavilar a pac\u00edficos viajeros desprovistos, como nosotros lo est\u00e1bamos, de armas defensivas\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>Es la atm\u00f3sfera y la geograf\u00eda de Archidona, de Antequera y de su inmediata <a href=\"http:\/\/mural.uv.es\/acopah\/downloads\/Revista11.pdf\" target=\"_blank\">serran\u00eda de Ronda <\/a>[Ver pp. 6-11] las que ponen a prueba la cualidad de hispanista y viajero bragado de un Davillier que sin haber visto bandido alguno ni haber asistido a ning\u00fan asalto derrocha colorista conocimiento de la materia para solaz de lectores y de contertulios de su residencia de la rue Pigalle. \u201cEstas sierras salvajes serv\u00edan de refugio a muchas bandas que asaltaban impunemente a los viajeros, y ante las cuales la fuerza p\u00fablica era a veces impotente\u201d, comienza su relato nuestro bar\u00f3n. \u201cNormalmente, el jefe de la partida era un joven al que los celos, el despecho o alg\u00fan asunto amoroso hab\u00edan empujado al asesinato, y que perseguido por la justicia buscaba refugio en las monta\u00f1as m\u00e1s desiertas. Lo m\u00e1s frecuente es que no fuera al principio m\u00e1s que un simple ratero, ladr\u00f3n que vive aislado, ataca s\u00f3lo a los viajeros que no llevaban armas y evita cuidadosamente a los alguaciles, miqueletes y otros representantes de la Justicia. Pero pronto el ratero se aburr\u00eda de trabajar solo, se asociaba con algunas gentes de vida airada que se hab\u00edan puesto como \u00e9l en abierta rebeld\u00eda contra la sociedad, y convertido en jefe de la banda, capit\u00e1n, atacaba con los bandoleros, sus vasallos, los convoyes, las diligencias, las granjas aisladas y algunas veces incluso los pueblos\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_3151\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/img_6509-2.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-3151\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-3151\" src=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/img_6509-2.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/img_6509-2.jpg 768w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/img_6509-2-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-3151\" class=\"wp-caption-text\">Puente romano sobre el Guadalev\u00edn.<\/p><\/div>\n<p>Casi la guerra. Se recrea Davillier en el retrato, con lujo de detalles, tanto f\u00edsicos como de atuendo, de esa encarnaci\u00f3n del personaje rom\u00e1ntico espa\u00f1ol por excelencia. \u201cEl capit\u00e1n de bandoleros era com\u00fanmente un hombre moreno, \u00e1gil y robusto, bien empatillado. Su cabeza, de pelo corto, iba cubierta con un pa\u00f1uelo de seda de chillones colores (\u2026) y encima el sombrero cala\u00f1\u00e9s, recargado con muchas bolas de seda negra\u201d y prosigue su minuciosa descripci\u00f3n hasta llegar a \u201clas elegantes botas de cuero bordado (\u2026) de las que colgaban largos y delgados flecos de cuero\u201d. Preciosista retrato &#8211;seguro que embellecido en exceso y en el que se recre\u00f3 gloriosamente Dor\u00e9&#8211; que no pasa por alto las herramientas de trabajo: \u201cEn los pliegues de una ancha faja de seda que ajustaba su cintura se hund\u00edan dos pistolas cargadas hasta la boca, sin perjuicio de un afilado pu\u00f1al y de un cuchillo de monte, cuyo mango de cuerno se ajustaba al ca\u00f1\u00f3n de la escopeta\u201d.<\/p>\n<p>Un bandolero <em>comme il faut<\/em> deb\u00eda moverse a caballo, nos dice Davillier, que pasa de inmediato a su dibujo literario. \u201cUn vigoroso potro andaluz de larga crin adornada con aparejos de seda y cuya cola estaba rodeada con una especie de cinta que los andaluces llaman atacola\u201d, dice, despertando las ganas de montar al apoltronado lector. \u201cDe una manta de mil rayas chillonas bailaban sus innumerables pompones de seda a ambos lados. No hay que decir que el inevitable trabuco malague\u00f1o, abocardado, colgando con la culata hacia arriba del gancho de una silla \u00e1rabe, completaba el armamento del bandolero\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_3152\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/img_6511-2.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-3152\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-3152\" src=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/img_6511-2.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/img_6511-2.jpg 768w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/files\/2011\/11\/img_6511-2-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-3152\" class=\"wp-caption-text\">El puerto de Arenas (carretera de Granada a Ja\u00e9n).<\/p><\/div>\n<p>Casi dan ganas de dejarse asaltar por semejante personaje. En previsi\u00f3n de tal incidencia en el azaroso camino y para salir con bien del empe\u00f1o nuestros protagonistas llevaba consigo \u201csiguiendo el consejo de un autor ingl\u00e9s, relojes de plata y cadenas de<span style=\"color: #000000\"> bisuter\u00eda\u201d<\/span> con que satisfacer las expectativas del bandolero de turno. Daviller explica que la operaci\u00f3n cl\u00e1sica del bandolero era el asalto a la diligencia. \u201cTan pronto como los centinelas anunciaban su llegada, la partida cerraba el paso en el camino, y los caballos eran derribados o desenganchados. Se ordenaba a los desgraciados viajeros que bajasen y se colocaran boca abajo, at\u00e1ndoseles entonces los brazos detr\u00e1s de la espalda. El capit\u00e1n daba enseguida orden de \u201cvisitar los equipajes\u201d, se registraba a los viajeros, y tras haber amenazado de muerte al que se moviera antes de que hubiera transcurrido media hora, la partida alcanzaba a galope tendido su refugio, donde se repart\u00eda el bot\u00edn\u201d.<\/p>\n<p>El pr\u00f3ximo lunes hablaremos de qu\u00e9 pasaba con ese bot\u00edn y de la suerte que corrieron bandoleros de aquel siglo XIX cuyos nombres han llegado bien vivos hasta nuestro XXI.<\/p>\n<p>Otras entradas de esta serie:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/09\/19\/los-lunes-del-baron-davillier\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (1)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/09\/26\/de-franceses-hispanoblantes-y-de-loros-francofonos-los-lunes-del-baron-davillier-2\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (2). De franceses hispanoblantes y de loros franc\u00f3fonos.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/03\/los-lunes-del-baron-davillier-3-de-lenguas-vernaculas\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (3). De lenguas vern\u00e1culas.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/10\/los-lunes-del-baron-davillier-4-una-barcelona-sin-gaudi\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (4). De una Barcelona sin Gaud\u00ed.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/17\/los-lunes-del-baron-davillier-5-de-ladrones-y-otras-gentes-de-mal-vivir\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (5). De ladrones y otras gentes de mal vivir.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/24\/los-lunes-del-baron-davillier-6-del-verdadero-plato-nacional%e2%80%a6-y-no-es-la-paella\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (6). Del verdadero plato nacional\u2026 y no es la paella.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/10\/31\/los-lunes-del-baron-davillier-7-del-animal-enciclopedico-y-calumnias-vengadas\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (7). Del animal enciclop\u00e9dico y calumnias vengadas.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/14\/los-lunes-de-davillier-9-de-los-siete-ninos-de-ecija-a-jose-maria-el-tempranillo\/\">Los lunes de Davillier (9). De Los Siete Ni\u00f1os de \u00c9cija a Jos\u00e9 Mar\u00eda el Tempranillo.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/21\/los-lunes-de-davillier-10-de-los-toros-como-cosa-espanola-por-encima-de-todas-las-otras\/\">Los lunes de Davillier (10). De los toros como \u201ccosa espa\u00f1ola por encima de todas las otras\u201d.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/11\/28\/los-lunes-del-baron-davillier-11-del-chocolate-como-excusa-para-descubrir-la-espana-desconocida\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (11). Del chocolate como excusa para descubrir la Espa\u00f1a desconocida<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/12\/05\/los-lunes-del-baron-davillier-12-de-ruidos-violines-guitarras-y-bellezas-antano-ignotas\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (12). De ruidos, violines, guitarras y bellezas anta\u00f1o ignotas<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/12\/12\/los-lunes-del-baron-davillier-13-de-dore-y-su-vision-de-espana-como-perfectos-companeros-de-viaje\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (13). De Dor\u00e9 y su visi\u00f3n de Espa\u00f1a como perfectos compa\u00f1eros de viaje<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/2011\/12\/20\/los-lunes-del-baron-davillier-y-14-de-dore-en-la-buena-compania-de-cervantes-y-el-quijote\/\">Los lunes del bar\u00f3n Davillier (y 14). De Dor\u00e9 en la buena compa\u00f1\u00eda de Cervantes y el \u2018Quijote\u2019<\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #0000ff\"><strong><span style=\"color: #000000\">\u00a0<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Espa\u00f1a, tierra de desmesura y emociones, los viajeros del XIX se mov\u00edan con la incertidumbre de si ser\u00edan o no asaltados en los caminos. El bar\u00f3n Davillier y Dor\u00e9 anduvieron con esa mosca tras la oreja, aunque inclinados hacia el lado de la tranquilidad. \u201cLos buenos tiempos de los bandidos hab\u00edan pasado ya\u201d en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":29,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[53,35],"tags":[103,166,197,298],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3110"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/users\/29"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3110"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3110\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6928,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3110\/revisions\/6928"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3110"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3110"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/paris\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3110"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}