{"id":1397,"date":"2023-04-14T11:16:13","date_gmt":"2023-04-14T11:16:13","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/?p=1397"},"modified":"2023-05-23T12:52:33","modified_gmt":"2023-05-23T12:52:33","slug":"el-argumento-de-la-obra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/2023\/04\/14\/el-argumento-de-la-obra\/","title":{"rendered":"El argumento de la obra"},"content":{"rendered":"\n<p>El 9 de diciembre de 1918, Manuel de Falla respondi\u00f3 por carta a la Princesa de Polignac proponi\u00e9ndole como tema para la obra que le hab\u00eda encargado el cap\u00edtulo XXVI de la segunda parte de<em> El ingenioso caballero don Quijote de La Mancha<\/em> de Miguel de Cervantes. As\u00ed nace <em>El retablo de maese Pedro, <\/em>cuyo argumento se muestra en las siguientes l\u00edneas.<br><br>En la caballeriza de una venta, don Quijote asiste a una funci\u00f3n de t\u00edteres a cargo de maese Pedro. Un muchacho, el Trujam\u00e1n, va a ir explicando la historia seg\u00fan se representa. Cuenta una haza\u00f1a entresacada del Cantar de Rold\u00e1n en la que don Gayferos acude a rescatar a su esposa Melisendra, hija del emperador Carlo Magno, que permanec\u00eda desde hace a\u00f1os cautiva del rey Marsilio en Sansue\u00f1a, hoy Zaragoza. Durante la representaci\u00f3n, don Quijote va a confundir (una vez m\u00e1s) ficci\u00f3n y realidad, se olvida de que est\u00e1 viendo t\u00edteres e irrumpe violentamente en la trama para ayudar a don Gayferos y Melisendra, que hu\u00edan en ese momento, destroza el retablillo ambulante y, orgulloso, concluye exaltando las glorias de la caballer\u00eda.<br><br>La obra comienza con una tocata que anuncia la representaci\u00f3n. Maese Pedro agita una campanilla y canta su preg\u00f3n invitando a cuantos se hallan en la venta a ver el espect\u00e1culo. Van acerc\u00e1ndose todos mientras se oye la sinfon\u00eda de maese Pedro. Este anuncia el comienzo e inicia el Trujam\u00e1n la narraci\u00f3n.<br><br>CUADRO I<br>Don Gayferos y don Rold\u00e1n juegan a las tablas en un sal\u00f3n del palacio de Carlo Magno. Este entra, precedido por heraldos, y rega\u00f1a a don Gayferos por su pasividad mientras Melisendra se encuentra prisionera en poder de moros.<br><br>CUADRO II<br>Melisendra est\u00e1 en la torre del alc\u00e1zar de Sansue\u00f1a, mirando a la lejan\u00eda. Un moro enamorado de ella consigue pasar inadvertido y darle un beso. Ella se lamenta a gritos de este atrevimiento. Acude el rey Marsilio y hace prender al insensato.<br>El Trujam\u00e1n se entretiene ahora en reflexiones sobre la justicia de aqu\u00ed y all\u00e1, y don Quijote, pasivo hasta entonces, se encara con \u00e9l y le amonesta. Maese Pedro ordena al muchacho (\u00abno te metas en contrapuntos\u00bb) que reanude la narraci\u00f3n.<br><br>CUADRO III<br>El moro enamorado es llevado a la plaza y, all\u00ed, dos verdugos lo azotan con golpes que coinciden con los acentos de la m\u00fasica. Cae desfallecido y los soldados se lo llevan a rastras.<\/p>\n\n\n\n<p>CUADRO IV<br>Don Gayferos atraviesa los Pirineos. Cabalga para llegar a Sansue\u00f1a. Lleva un cuerno de caza, que ta\u00f1e de vez en cuando; la m\u00fasica lo refleja.<\/p>\n\n\n\n<p>CUADRO V<br>Melisendra, desde su torre, lo reconoce. Describe ahora la m\u00fasica la emoci\u00f3n del reencuentro. Desciende de su balc\u00f3n a la grupa del caballo y emprenden la fuga. Contin\u00faa la narraci\u00f3n sobre el ritmo del trote del caballo.<br><br>CUADRO VI<br>El rey Marsilio manda tocar alarma y env\u00eda a sus soldados a perseguir a los fugitivos. El Trujam\u00e1n habla \u00abdel son de las campanas\u00bb y don Quijote vuelve a interrumpirlo, porque \u00ab\u00a1entre moros no se usan campanas, sino atabales y dulzainas!\u00bb. Maese Pedro calma a don Quijote y la representaci\u00f3n contin\u00faa.<br>\u00abMiren cu\u00e1nta y cu\u00e1n l\u00facida caballer\u00eda sale de la ciudad\u00bb, se\u00f1ala el Trujam\u00e1n. \u00ab\u00a1T\u00e9mome que los han de alcanzar\u2026!\u00bb, y don Quijote, confundido, da un brinco y desenvaina la espada en defensa de Melisendra y don Gayferos.<br><br>FINAL<br>Comienzan a llover \u00abestocadas, reveses y mandobles\u00bb, destroza los mu\u00f1ecos y el retablo, y mientras maese Pedro, desolado, contempla el desastre, don Quijote invoca a Dulcinea y canta las glorias de la andante caballer\u00eda, ante el asombro de todos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"662\" src=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/files\/2023\/04\/R.002933.-QUIJOTE.-GRABADO-DE-GUSTAVO-DORE-def-1024x662.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1424\" srcset=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/files\/2023\/04\/R.002933.-QUIJOTE.-GRABADO-DE-GUSTAVO-DORE-def-1024x662.jpg 1024w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/files\/2023\/04\/R.002933.-QUIJOTE.-GRABADO-DE-GUSTAVO-DORE-def-300x194.jpg 300w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/files\/2023\/04\/R.002933.-QUIJOTE.-GRABADO-DE-GUSTAVO-DORE-def-768x496.jpg 768w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/files\/2023\/04\/R.002933.-QUIJOTE.-GRABADO-DE-GUSTAVO-DORE-def-1536x993.jpg 1536w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/files\/2023\/04\/R.002933.-QUIJOTE.-GRABADO-DE-GUSTAVO-DORE-def-2048x1324.jpg 2048w, https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/files\/2023\/04\/R.002933.-QUIJOTE.-GRABADO-DE-GUSTAVO-DORE-def-1568x1013.jpg 1568w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ilustraci\u00f3n de Gustavo Dor\u00e9 para el cap\u00edtulo XXVI del <em>Quijote<\/em>, en una de las ediciones conservadas en la biblioteca de Manuel de Falla (Barcelona, B. Bauz\u00e1, 1930). Archivo Manuel de Falla (Granada).<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 9 de diciembre de 1918, Manuel de Falla respondi\u00f3 por carta a la Princesa de Polignac proponi\u00e9ndole como tema para la obra que le hab\u00eda encargado el cap\u00edtulo XXVI&hellip; <a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/2023\/04\/14\/el-argumento-de-la-obra\/\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El argumento de la obra<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":383,"featured_media":1406,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1397"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/wp-json\/wp\/v2\/users\/383"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1397"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1397\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1901,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1397\/revisions\/1901"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1406"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1397"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1397"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.cervantes.es\/retablo-centenario\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1397"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}