En Música para feos 21 canciones, de Rammstein a Radiohead pasando por Franco Battiato o Pink Floyd, ponen la banda sonora a la historia de Mónica y Ramón. Dos solitarios que se encuentran en un club y que viven una historia de amor en la que se intercambian confianzas y canciones. Entre ellas la versión de Rufus Wainwright de Chelsea hotel #2 de Leonard Cohen de donde sale el título de la novela: «Somos feos pero tenemos la música».
En La inmensa minoría el eje narrador de la historia lo pone el fútbol, el barrio de la Zona Franca en Barcelona y la música de Extremoduro. Las canciones de Robe ayudan al relato de la vida de un grupo de adolescentes de barrio y de una sociedad en crisis. El título, probablemente, tiene relación con el octavo álbum que Extremoduro publicó en 2002 «Yo, minoría absoluta«.
César Pérez Gellida empezó con Memento Mori la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne que siguió en Dies irae y acaba en Consummatum est. En esta novela negra la banda sonora y el nombre de los capítulos los pone Enrique Bunbury y sigue los pasos de un asesino en serie por Valladolid, los Balcanes e Islandia.
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