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Don Abuelo de la Mancha de Tomate

En un lugar de Burgos, cuyo nombre igual me suena, vivía un tal Don…espera ahí. Esta es una historia, no el Quijote escrito por Pepito de Cervantes o Miguelito de Cervantes o como se llame. Esta historia está escrita por mí, y os voy a contar que le paso a mi abuelo, es decir, a Don Abuelo de la Mancha de Tomate.

¿Por qué digo esto? Pues cosa fina, pues porque unas vacaciones de verano, me fui a un pequeño pueblo en las montañas en la provincia de Burgos. Mi abuelo siempre estaba sentado en la sombra leyendo libros de aventuras, mientras nosotros nos bañábamos en la piscina. Un día, me di cuenta de que el abuelo no estaba ahí sentado, y había dejado una nota.

Yo la leí para mi mismo, y esto es lo que decía:
Honorable Rey: Me he ido a por mi damisela que me aguarda dulcemente en la villa de Salas de los Infantes. Unos momentos después, decidí darme un paseo para ver si le encontraba. Cuando llegué al portal me dí cuenta de que faltaba un caballo, también faltaba la lanza que teníamos en elsalón de adorno, y oí a mi abuela gritar desde la cocina:

-¡Dónde está la cazuela, y dónde habré metido la tapa de acero inoxidable de la paellera!!!

Entonces me dí cuenta de lo que sucedía. De tantos libros que se había leído, se creía Don Quijote de la Mancha y como en el ‘casco’ (que en realidad era la cazuela) había una mancha de tomate de la última vez que la abuela cocinó atún con tomate, pues pensé en llamarle Don Abuelo De La Mancha De Tomate. Bajé a la plaza mayor, y justo cuando bajaba el último escalón de las escaleras, se oyó una voz gritando:

-¡Suéltame, gamberro, suéltameee!!!
Yo reconocí esa voz, y era justo la panadera del pueblo de Salas de los Infantes, y me fuí a ver lo que pasaba. Don Abuelo De La Mancha De Tomate había ‘capturado’ a la panadera y estaba galopando en el caballo en dirección al siguiente pueblo. Yo tuve una idea, le podía echar agua con mi pistolilla de agua para intentar despabilarle. Apunté mi pistolilla de agua y ¡flash!!! Le dí en toda la cara.

Mi idea hizo efecto, porque de repente mi abuelo dijo:
-¡Qué hago vestido en este traje más ridículo y por qué estoy encima de un caballooo!!!
-Ven al salón y te lo explicaré. ¡Ah! Y trae la lanza.
-¿La lanza? ¡Ah! ¿Qué hago con ella? ¿Y por qué llevo puesta una cazuela en la cabeza? Me la voy a quitar. ¡AAAHHH!!! Una mancha de tomate, yo odio el tomateee!!!

Nicolas B.
Colegio: Instituto Español Cañada Blanch

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