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El quijote de mi vida

‘Un día más’ María pensó. ‘¿Qué voy a hacer hoy?’ Ella nunca sabía lo que quiso hacer durante el día. Ella ya casi nunca iba al colegio porque veia a las personas como monstruos. Yo como su compañera de apartamento también sabía que nunca iba al colegio. Ella no podia soportar las miradas fijas de las personas.

Lo mismo pasó esté jueves cuando fue al colegio a las ocho de la mañana. En el autobús muchas personas estaban mirando a María. Ella se sintió incomoda y como los otros días decidió que quiso ir a otro sitio. Después de salir del autobús ella vio a un bus que iba a un parque que se llama ‘Parque Paraíso’. Ella nunca había estado en este lugar antes pero pensó que sonaba como un lugar agradable. Por eso ella subió a este autobús y fue a este lugar.

Cuando se bajó del bus, caminaba una calle que llevó María a un parque muy grande. Algo de allí era diferente y nadie allá la veia como las estudiantes del colegio. Todos parecian felices. Pero una persona no parecia tan feliz como las otras, entonces María se acercó a esta persona. Ella sabía que este hombre era diferente y era un estudiante , se acerco a el. ‘Dime, ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué no estás en el colegio?’, ella preguntaba.

El chico se sobresaltó a causa de esta pregunta. ¿Cómo ella puede saberlo?, el quiso saber. ‘Porque quiero tener un día interesante y en colegio es siempre lo mismo…Ir al cole y después volver a casa. Yo quiero un día en este parque porque aquí todos están felices y nunca salen del parque’, el respondió. ‘Bueno…Entonces, ¿Qué  hacen todo el día en este parque?’. El contestó, ’No mucho, pero todos los días hay una gran fiesta en la noche. ¡Deberías venir!’

Ella no quiso volver a su casa. En el bus y en la calle ella solamente vería a monstruos. Pero aquí la gente era diferente más como ella y le parecía como se podía tener una aventura. ‘La fiesta normalmente es algo muy especial.’
A las 6 de la tarde, el sol ya descendió, ellos todavía estaban en el parque y la fiesta empezó. Las personas estaban muy felices y todavía se veían como personas normales, no como monstruos. Ellos comieron mucho y María y el chico se divirtieron. María no quiso irse, pero yo la esperaba.

Ella necesitaba  estar aquí a las ocho porque sabía sobre los problemas de María. Ella me conocía muy bien y que yo podia preocuparme mucho y por eso ella se despidió del chico y le dijo ‘Voy a volver algún día’.
Por eso ella se fue, se subió en el autobús y fue a su casa. Y ella no dijo nada sobre esta aventura a su madre.

Kerstin L.               
Barton Court Grammar School

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