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El quijote de tu vida

Andando los días Sofía se sentó debajo de los rayos llameantes del sol, esperando al regreso de la bruja. Sofía tenía el pelo castaño y largo y los ojos marrones.  Estaba leyendo un libro sobre las aventuras de una niña que experimentó con la magia.  Tenía un gato, el gato era negro y muy delgado y se posaba a lado de un árbol el cuál era como un gigante y su sirviente se llamaba Carina estaba contemplando la idea insensata  de su señora.

En la distancia el viento aulló muy fuerte y el sol empezó a oscurecerse, – espero que la bruja llegue esta noche – dijo Sofía. Miró alrededor de la región adormilado de La Mancha y después volvió a su libro. Bruscamente, empezó a  llover y el sonido de los truenos se oía en la distancia. Los relámpagos llegaron al suelo y Sofía se incorporó sobresaltada. – La bruja está aquí – dijo.

El gato maulló muy fuerte y Carina se escondió detrás del árbol, los relámpagos siguieron en las formas y tamaños diferentes, como la bruja muy mala echó una maldición a los habitantes del pueblo,  causando estar bajo su maleficio.

Sofía se puso de pie valientemente y alcanzó al palo que  estaba al lado de ella; lo tuvo en sus manos y empezó a agitarlo. Estaba temblando de miedo. Los relámpagos se acercaron y un par de veces Sofía  les azotó, enviando chispas en todas partes.

Abajo de la colina,  las sombras de los árboles, Sofía era consciente de que podía ver la figura de la bruja, su magia casi encima de ellos. La figura en la distancia estaba oscura y de miedo, su forma estaba imprecisa, pero sobresalió de los árboles. La tierra empezó a sacudir y los truenos crecieron más fuertes e intentó pegar los relámpagos otra vez, pero bruscamente se retiró.

Desgraciadamente, el palo se cayó de las manos de Sofía y salió corriendo atrás en la distancia. Carina y el gato corrieron  detrás de ella, llamándola para  detenerla. De repente, el cielo empezó a brillar con las estrellas, y todo fue silencioso. Miró hacia atrás, sin embargo no pudo ver la figura, -ha debido de irse- pensó ella misma.

Al día siguiente, cuando Sofía y su clan entraron en el pueblo, el sonido de alegría irrumpió y bruscamente eran conocidos como héroes nacionales, porque habían salvado la región de la destrucción. El pueblo no estaba debajo del encanto de la bruja y vivieron felices y comieron perdices, sin embargo era sólo una tormenta eléctrica.

Emma T-B.
Barton Court Grammar School

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