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La leal, hidalga Katerina Pradera de La Mancha-ester

Érase una vez, en un lugar en el norte de Inglaterra, llamado La Mancha-ester. Había una mujer que se llamaba Cate Campo. Realmente apasionada por el ejercicio y la salud. Cada día, iba al gimnasio, o participaba en una carrera para perder peso. Semana tras semana, mes tras mes, aumentaba la cantidad de ejercicio, hasta que lo inevitable ocurrió, el foco de su mente llegó a ser su obsesión por el ejercicio y la delgadez.

Por lo tanto, pensó que sus gatos merecían nombres más apropiados.

-Te llamaré Amapolante, Miajante y Hierbante. Y ahora, mis gatos intrépidos, debemos pensar en mi.

¿Cómo debemos llamar a tal atleta hidalga? … en lugar de Cate Campo, me llamaré … Katerina Pradera
de La Mancha-ester. Pero estoy triste, no tengo un cónyuge amado, solo tengo un cuerpo magnífico, pero
… no tengo un alma … –

-¡YA SÉ! ¿Por qué no el soltero de la casa señorial? Llamado Agrioneo –
-¡Pues sí! Ya siento el amor por él, Se llamará … Pedro Celestial –

Sigilosamente, una madrugada de Julio, Katerina Pradera, sus gatos hidalgos, y su coche nuevo, que había llamado Caliente, salieron para librar a todo el mundo de la gente gordinflona, rechoncha, y ‘normal’, y reemplazarles con los fanáticos del ejercicio que no van a ser felices con una talla mayor de cero. Pero, antes de hacer esto, necesitaba ser armada como ‘atletismoymodelo’. Condujo noche tras noche hasta que encontró un gimnasio en las afueras de La Mancha-ester

A la excéntrica Katerina Pradera, el gimnasio le pareció un estadio noble, y los instructores y las atletas eran atletas olímpicas. Quería un titulo de ‘atletismoymodelo’ . Ya que había perdido su mente, las otras atletas, no querían a Katerina Pradera en su gimnasio, pero, uno de los instructores estuvo de acuerdo en armarla, PERO, solo si, podía proteger las cuerdas de saltar y las pesas del sudor. Falló esta tristemente, pero el instructor estuvo de acuerdo en amarla porque estaba loca.

Cuando llegó a su casa, Katerina Pradera empezó una batalla con unos vendedores de McDonalds, pero, Katerina Pradera Loca interpretó los vendedores equivocadamente, pensó que eran hamburguesas grandes que podían andar. Las hamburguesas encolerizaron a Katerina Pradera más porque habían insultado a su cariño imaginario, Pedro Celestial. Durante la confrontación, liberó a un hombre con dientes de conejo. Katerina Pradera Loca encontró la benevolencia de una vecina que se llama Maceta Zapatero, quien desgraciadamente, tenía la talla seis …¡Fijate qué malo!

Después de estar en su casa durante seis horas sin ejercicio, decidió escapar, conspiró un plan para escapar. Lo consiguió y pidió a una vecina que fuera su compañera. Su nombre es Isabella Panza. Salieron en un viaje que va a ser pronto una búsqueda para librar a todo el mundo de la gente con talla mayor de cero. Durante su viaje, encontraron muchas cosas, como molinos que Katerina Predera equivocadamente pensó que eran brujas demasiado pesadas. ¿Qué más van a encontrar en su búsqueda…?

Jack L.
Blackburn sixth Form College

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