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Alicia Mariño : Lo fantástico siempre es liberador

El 3 de March de 2011 en Library, Literature, Spanish writers por | Sin comentarios

Alicia Marino

Entrevista con Alicia Mariño realizada el 3 de marzo de 2011 en la Biblioteca Dámaso Alonso del Instituto Cervantes de Dublín con motivo de su participación en la mesa redonda “Muchos mundos” junto a Luis Alberto de Cuenca y Jorge Edwards.

Alicia Mariño es doctora en Filología Francesa y licenciada en Derecho. Realizó su tesis doctoral sobre la función y el significado de la literatura fantástica en Villiers de l’Isle-Adam. Ha trabajado desde entonces sobre el género fantástico en distintos autores. Fruto de esos trabajos han sido diferentes artículos publicados en revistas especializadas y un libro, editado por Cátedra en su colección Clásicos Universales, sobre La novela de la momia, de Théophile Gautier. Recientemente, ha orientado su labor hacia la literatura comparada, estudiando la génesis y evolución de ciertas leyendas europeas. También ha realizado estudios en el campo de la literatura femenina.

Pilar Garrido: —Alicia, ¿de dónde viene tu interés por la literatura fantástica?

Alicia Mariño: —No sabría decirte. Imagino que debí de ser una niña muy soñadora y, sobre todo, fui una niña muy lectora. Terminé mi carrera en la Universidad Complutense de Madrid, y esta misma pregunta se la hice, años más tarde, a Javier del Prado, director de mi tesis doctoral, quien me propuso el tema sobre literatura fantástica. No lo sé, Javier, que fue mi maestro, me respondió mucho tiempo después de haber defendido mi tesis doctoral, que del grupo de alumnos que trabajaba con él yo era la única que pensó que podía trabajar sobre lo fantástico. La verdad es que el tema me fascinó siempre, quizás porque había algún germen oculto, o algún interés, desconocido para mí; no lo sabré nunca.

Pilar Garrido: —¿Podrías definirnos la literatura fantástica en unas poquitas palabras?

Alicia Mariño: —Bueno, es una tarea algo complicada. Parece que, finalmente, los grandes teóricos de la materia se han puesto de acuerdo. Digamos, así muy rápidamente, que para que un relato sea considerado fantástico debe ocurrir en él que un elemento sobrenatural o extraño invada la vida cotidiana, de manera que el personaje, siempre desde el interior del relato, no puede entender lo que ocurre, no encuentra explicación racional a lo que sucede.

Es importante que las leyes racionales que rigen tanto la realidad del lector, como la realidad del personaje de la historia contada sean insuficientes para explicar ese fenómeno extraño o sobrenatural, narrado de forma verosímil. Y a partir de ahí, de esa duda, de esa incomprensión, se genera en el personaje el miedo, el vértigo existencial, la angustia, y toda una serie de sentimientos, no demasiado gratos, provocados por la inseguridad que provoca lo incomprensible.

A veces, al final del relato, aunque no siempre, se encuentra una explicación del acontecimiento, del que dan razón el sueño, la locura, la crueldad. En literatura fantástica stricto sensu, el acontecimiento queda siempre sin explicación racional. Y sobre todo, lo esencial también es que una depurada técnica narrativa realista consiga hacer verosímil lo inverosímil. Ese es el relato fantástico perfecto, el que consigue moverse ahí, en el límite entre lo posible y lo imposible, sin que exista explicación racional alguna.

Por eso, la literatura fantástica se desarrolla a partir del momento en que impera el racionalismo como filosofía ya establecida. Antes, por ejemplo en la Edad Media, se habla muchas veces de que existe literatura fantástica, y en realidad lo que hay son solo elementos fantásticos. Porque en aquel mundo en el que existe y se acepta el milagro, y en el que se cree que todo es posible, no puede haber literatura fantástica, pues no hay choque entre lo racional y lo irracional. Es decir, que los fenómenos sobrenaturales o extraños no están sometidos a la explicación, a la ley de la razón.

Esa es la diferencia, por ejemplo, entre lo fantástico y el cuento de hadas. En el cuento de hadas, los personajes están sumergidos en un relato y en un mundo en el que todo es posible, en el que impera el milagro y que no se rige, en absoluto, por leyes racionales; de ahí que la necesidad de explicación racional de un fenómeno extraño no exista y, por lo tanto, tampoco la inquietud ni la angustia que genera la incomprensión de algo inverosímil que aparece como verosímil. Incluso podríamos decir que en el cuento de hadas, en el que todo es posible, nada parece inverosímil. En el relato fantástico ocurre todo lo contrario.

Pilar Garrido: —¿Es un género con muchos seguidores?

Alicia Mariño: —Tiene bastantes, lo que pasa es que siempre ha aparecido como algo marginal. Pero yo creo que de treinta años a esta parte ha surgido mucha gente interesada por el género, y por supuesto tiene autores maestros.

Pilar Garrido: —¿Podrías citar algunos?

Alicia Mariño: —Podría citar muchísimos. Creo que si no se cita a Edgar Allan Poe, a Hoffmann anteriormente, y a todos sus seguidores… Pero sobre todo, estando aquí, en Dublín, pienso que al único que hay que citar hoy es a Stoker, el autor de una de las mejores novelas, no solamente de género, sino de la literatura universal: Drácula. Se la puede definir como la última gran novela gótica, o bien como una de las primeras novelas fantásticas, extraordinaria.

Pilar Garrido: —¿Crees que en tiempo de crisis, como hoy en día, la gente tiende a leer más este tipo de novelas fantásticas para evadirse de los problemas o de la vida diaria?

Alicia Mariño: —Yo creo que sí. Todo esto que ha surgido en torno al vampirismo, aunque ya es un vampirismo un pocolight, toda esa nueva oleada de películas y de novelas, incluso para adolescentes, me lleva a pensar que quizá los tiempos de crisis y los tiempos complicados lleven a este tipo de literatura. Quizás porque uno se evade mucho más, e incluso exorciza el miedo, la inseguridad. Lo fantástico siempre es liberador.

Pilar Garrido: —¿Crees que hay culturas o países que han producido más este tipo de literatura?

Alicia Mariño: —Sin lugar a dudas, los grandes maestros del género pertenecen al mundo anglosajón.

Pilar Garrido: —¿Y por alguna razón en especial?

Alicia Mariño: —Pues no sé decirte, porque he intentado estudiar por qué en España se da menos literatura fantástica que en otros países, pero lo ignoro. Algunos psiquiatras que han estudiado el tema desde el punto de vista psicoanalítico tampoco lo explican. Se habla mucho de la importancia del paisaje, de la bruma, de los bosques, del mundo de la leyenda para configurar ese imaginario fantástico, del mundo celta, tan de aquí y también de nuestra Galicia. Pero realmente, de los anglosajones parte todo lo fantástico en literatura. Desde ahí influyen muchísimo en Francia, y luego sí que llega la tendencia a España, donde también tenemos escritores fantásticos buenos, pero no en esa gran cantidad como en el mundo anglosajón.

Pilar Garrido: —Para terminar, Alicia, antes me comentabas que tu apellido, Mariño, tenía también relación con alguna leyenda. ¿Podrías explicárnoslo brevemente?

Alicia Mariño: —Sí, así rendimos homenaje a Torrente Ballester, que me la contó en el colegio mayor, cuando yo estudiaba en Salamanca y me acerqué a él para que me dedicara un libro. «Alicia Mariño», dijo, «¡uy! ¿Y no conoces la leyenda de tu nombre?»

Él me contó que el nombre «Mariño» pertenecía a un caballero que, paseando por la orilla del mar, se enamoró de una sirena y se fue a vivir con ella al fondo del mar. Juntos tuvieron muchos hijos, pero, pasado el tiempo, el caballero empezó a echar de menos la posibilidad de educar a sus hijos varones en las artes de la guerra. Pidió permiso a la sirena para llevárselos a tierra y educarlos en esas artes; ella se lo dio con la condición de que, de cada generación, le entregara uno. Y dicen que, desde entonces, de cada una de las generaciones, muere un Mariño de ojos azules en el mar.

Más tarde, averigüé que a Torrente Ballester debió de obsesionarle este nombre porque su primera novela se llamaJavier Mariño. Yo tengo un primo que se llama así, pero no tiene nada que ver con la novela.

Torrente Ballester también escribió un librito pequeño que se llama El cuento de sirena, donde narra, en las dos primeras páginas, esta leyenda. Y a partir de ahí, él crea una ficción ambientada en el siglo XX; es la historia de un hombre que se apellida Mariño: ocurre el crimen perfecto, pero al final, ese Mariño es el último de una generación, además tiene ojos azules y acaba, por un accidente, en el mar. La verdad es que recomiendo esa novelita de Torrente, El cuento de sirena.

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