El pasado miércoles día 13 de octubre, la sesión del Club estuvo dedicada a una selección de textos de Pablo Neruda. La coordinadora, An-Su Aksoy, nos propuso realizar un recorrido por su vida a partir de fragmentos de Confieso que he vivido y poemas tomados de Crepusculario y Residencia en la tierra principalmente.
Pablo Neruda (1904-1073) está considerado «uno de los poetas en lengua española que más ha influido en la poesía del siglo XX». (1). Diplomático de carrera desde 1927, residió en Birmania, Singapur, Java, China, Argentina, España, Francia, México… En España vivió entre 1934 y 1936, donde fue amigo de Miguel Hernández, León Felipe, Rafael Alberti, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, Jorge Guillén, Luis Rosales… Amigo también de Federico García Lorca, a quien conoció durante la visita de este a Buenos Aires con ocasión del estreno de Bodas de sangre, declararía en sus memorias que «[…] la guerra de España, que cambió mi poesía, comenzó para mí con la desaparición de un poeta».
Elegido senador por el Partido Comunista en 1945, también fue nombrado precandidato para la presidencia del gobierno en 1970, candidatura a la que renuncia en favor de Salvador Allende. Ganó el Premio Nacional de Literatura de su país en 1945 y recibió el Premio Nobel en 1971. Falleció pocos días después del golpe de estado en Chile de 1973, que acabaría con la vida del presidente Allende y que fue el inicio de uno de los periodos más tristes de la historia de Chile.
De entre los diversos fragmentos comentados, incluimos en esta entrada el que propició durante la sesión un animado y polémico debate en torno a la recién celebrada festividad de la Hispanidad (12 de octubre), sobre su significado, simbolismo y oportunidad.
«Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.» (Confieso que he vivido. Barcelona: Seix Barral, 2009 ( págs. 65-66)
(1) Monográfico del Centro Virtual Cervantes sobre Pablo Neruda
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