El sábado 8 de marzo celebramos el Día de la Mujer por todo lo alto, recordando y homenajeando a grandes mujeres olvidadas de la historia que tuvieron un papel fundamental en la Guerra Civil Española y en II Guerra Mundial, con la primera lectura del club 4 Lecturas 4 Continentes de 2025, con la escritora y periodista Laia Perearnau, y su novela: La pasadora.
Laia Perearnau comienza su incursión en la escritura inspirada en los grandes títulos de Gabriel García Márquez, pero es un curso de escritura creativa el que marca la diferencia en su actividad productiva por el método que le proponen utilizar para organizar el trabajo previo de información, investigación, creación de personajes y de escenas… un orden necesario que la ha permitido sorprender a los lectores con grandes títulos como Francesca de Barcelona o La pasadora, que entremezclan hechos históricos con altas dosis de ficción. En su proceso de creación nos desveló cómo va metiendo los hechos históricos que quiere contar en la novela hasta que caminan ellos solos de la mano de personajes y de otras historias agradables de leer, y todo esto a un ritmo trepidante, propio de su bagaje como guionista de televisión.
En La pasadora se basó mucho en las historias personales de los judíos que pasaban a España atravesando los Pirineos. Y Sol Mentruit, la protagonista, está inspirada en el caso de una historia real, una pasadora de 18 años que pasó a una familia entera y, muchos años después, el niño de aquella familia vino a agradecérselo. Como en este caso, en esta recuperación de la memoria, Laia se ha encontrado con testimonios de nietos que descubrieron que su abuela era pasadora por los coches con matrícula extranjera que venían a dar las gracias tiempo después.
Algunos lectores coincidieron en que habían leído la novela de manera casi compulsiva, sin poder parar, especialmente la tercera parte, otros confesaron haber leído el libro con un mapa en la pantalla, para poder localizar los lugares mencionados en las rutas de los pasadores, rutas que tanto ha recorrido la escritora para poder inspirarse y escribir la historia de la forma más creíble posible. De hecho, en los años 50 aparecieron varios cadáveres de la época, y recientemente también han aparecido algunos con los cráneos agujereados, confirmando que la leyenda negra de asesinatos en la montaña es real.
Max, nuestro gran protagonista masculino, creado a partir de una historia real de un pueblo de Austria que votó no a la anexión con Alemania, creó mucho revuelo entre los asistentes, especialmente por comenzar con él el primer capítulo, dando al lector un poder que la protagonista no tiene: conocer su verdadera identidad desde el principio. Junto a esta técnica narrativa, la escritora utiliza también los flashbacks, con lugares y fechas diferentes para mantener al lector atento en todo momento. Max es un personaje que no es fácil, confesaba Laia, al que vas conociendo y entendiendo a lo largo de la historia y, como la protagonista, del que te enamoras rápidamente. Porque algo que destaca en la novela es la intensa historia de amor que esconden sus páginas, una pasión construida a partir de la literatura, del alegato al amor y al paso de tiempo de los poemas de Apollinaire y del libro Adios a las armas de Hemingway, una novela antibelicista que relata una historia de amor muy parecida a la que nos ocupa.
Otros personajes reales que crearon pasiones y gran admiración fueron el químico judío Rosenthal, que consiguió engañar a la embajada española de París, que se dedicaba a hacer firmar poderes a los judíos para después quedarse con sus bienes; el aviador inglés Richard A. Mayhew que, como otros aviadores, tenía que llegar a la Venta Miraflores en Algeciras para poder volver a Inglaterra desde Gibraltar ya que para los ingleses fabricar aviones era factible pero fabricar pilotos a la misma escala no era tan fácil, por eso pagaban mucho dinero por recuperarlos vivos, y fueron muchos los aviadores que utilizaron esta ruta para volver a Inglaterra; Jacques Allier, el héroe que consiguió rescatar la última bombona de agua pesada del mundo para que no cayera en manos alemanas, o el famoso pasador Quim Baldrich, rudo y tierno a partes iguales, y uno de los líderes de la red de evasión andorrana. De los grandes traidores y los personajes oscuros de esta novela, causantes de tanta desgracia y de que existan quizás también estas novelas y estas grandes historias de superación y humanidad, no hablaremos en esta crónica, dejaremos que los lectores los descubran en el libro.
Laia Perearnau confesaba que comienza imaginando sus novelas por los puntos más álgidos de la historia pero, llegado un momento, los personajes avanzan solos y eligen lo que les ocurre, y así fue lo que pasó con el final de este libro, que cuenta además con un final alternativo que gustó y alivió mucho a los lectores. Un libro trepidante que entremezcla una potente historia de amor con importantes hechos históricos y héroes anónimos rescatados de la historia. Una historia para viajar a otras épocas, a otros lugares, a la montaña, a la guerra, y también a la humanidad.
Otros títulos que rescatamos entre los lectores que tenían que ver con esta historia es Maddy y las fronteras, de Edurne Portela, El marqués y la esvástica, de Rosa Sala Rose y Plàcid García-Planas Marcet, Viento salvaje: crónica de una tragedia en los Pirineos, de Jordi Cruz i Serra, o Los rojos de ultramar, de Jordi Soler; el documental Balandrau, infierno helado, y las series Los amos del aire o Transatlantic. Y nos quedamos con ganas de conocer el título de la siguiente novela de esta fantástica escritora, en la que también mezcla historia con ficción, monasterios, copistas… seguiremos atentos para tenerla pronto entre nuestras estanterías.
Laia Perearnau en La pasadora no solo rinde homenaje a todas esas mujeres que contribuyeron a la Resistencia en esas épocas oscuras de nuestra historia, sino que además lo hace en un homenaje a la literatura. Queremos recorrer con vosotros algunas de estas referencias que acompañan el libro en un viaje también literario.
«Y era cierto, no sentía miedo alguno, así que se armó de valor y, al fin, se sentó a su lado. El chico hojeó el libro y se detuvo en una página en concreto. Hizo una pausa y recitó:
Para el hogar tengo la aspiración de una mujer que tenga razón,
un gato entre libros, bien libre,
y amigos en cualquier estación sin los que no puedo vivir.
Y dirigiéndose a ella:
—Es de Guillaume Apollinaire.»
(La pasadora)
Es el capítulo 8 y Sol acaba de conocer a Max. Si Ana Karenina es su carta de presentación ante el muchacho, la referencia a estos versos del poeta Apollinaire son una reivindicación clara del papel que las mujeres juegan en el libro y en el conjunto de la obra de Perearnau. En este enlace podéis profundizar sobre la vida del poeta de los caligramas y del inventor de la palabra Surrealismo.
Después de bastante rato se quitó la pereza de encima y se levantó. Abstraída por los poemas de amor que había leído de un tal Heinrich Heine, Sol se empezó a desnudar. Antes de marcharse necesitaba lavarse un poco después de tanto sudar por la fiebre de los últimos días. Fue hasta el aguamanil que había en una esquina de la habitación, cogió el trapo que reposaba junto a él y echó agua en un barreño de barro. Con cuidado porque el agua estaba helada, se empezó a lavar el sexo, las axilas, el pecho y los hombros.
No creo en el Dios
del que hablan los curas;
solo creo en tu corazón,
y más Dios no tengo.
(La pasadora)
Estamos en el capítulo 17 y Sol y Max coinciden en esta casa de montaña donde sol sobrevive a la fiebre gracias a los versos de amor de Heine que Max le lee. En este vídeo podéis ver el detallado análisis que la traductora y crítica literaria Cecilia Dreymüller realiza del importante papel político de Heine en la Alemania de la Confederación Germánica y su culminación en el exilio parisino, que incluye su influencia como pensador de la libertad en las ideas de Karl Marx.
—No entiendo que esto me lo pidas tú, precisamente. ¿Qué decía el poema de Kipling? —rememoró—. «Si puedes llenar el minuto que no perdona con sesenta segundos que valgan el camino recorrido.» Tengo que hacer que valga la pena, si no, ¿qué sentido tiene todo esto?
El chico suspiró.
—Te recuerdo que también dice: «Si puedes soñar sin hacer que los sueños te dominen».
—No sufras por eso. Nunca he sido persona de soñar mucho.
(La pasadora)
En el capítulo 18 los amantes retoman el poema de Kipling, un poema sobre la paciencia, la valentía y la humildad, como ya nos habían recordado. El poema If, leído por Michael Caine describe mucho de lo que ocurre entre las páginas de la novela de Perearnau:
Cogió un librito del bolsillo y se lo dio. Se trataba de Adiós a las armas, de Ernest Hemingway. Luego saltó por el alféizar de la ventana y se deslizó canal abajo hasta desaparecer. […]
Empujada por el presentimiento absurdo e irracional de que la historia de Henry y Catherine era la suya propia, aquella noche se acabó el libro de Hemingway. Y el final, tal y como había intuido, era tan trágico como el suyo. Ella moría.
(La pasadora)
El libro de Hemingway va subrayando esta larga historia de amor y aventuras donde el papel y la influencia de la guerra y de la política en las vidas de los personajes se erige en clave del desenlace de la historia. Hay varias adaptaciones cinematográficas también, pero ninguna como la interpretada por Gary Cooper y Helen Hayes:
Seguro que vosotros también estáis siguiendo estas pistas literarias y estáis deseando compartirlas con el resto de lectores.
Esta historia empezó hace muchos años, el día que vi el documental Boira negra, niebla negra, en Televisió de Catalunya.
(Nota histórica de Laia Perearnau al final de La pasadora)
En 2008, la televisión catalana emitió este documental en el que se reflejaba la influencia que había tenido el régimen nazi en los años 30 y 40 del siglo XX en su paso por Catalunya. Felip Solé fue su creador y años más tarde publicaría junto a Jordi Arbonès el libro Boira negra a Barcelona.
El documental de Solé fue fuente de inspiración para Perearnau y, para nosotros, La pasadora nos ha llevado a otras referencias literarias y documentales que queremos compartir con vosotros. Así que os ofrecemos otra serie de lecturas que pueden completar, ampliar y enriquecer vuestro acercamiento a este momento histórico que, sin duda, se vuelve de máxima actualidad ante el horizonte incierto que comenzamos a vislumbrar.
Lecturas conectadas
Empezaremos por una novela de la misma autora, Francesca de Barcelona, una historia de intriga y de reivindicación del papel de las mujeres ambientada en la Barcelona del siglo XIV: una aprendiz de comadrona que quiere ser cirujana en un mundo en el que esa profesión solo la ejercen los hombres; una mujer enamorada de un judío ante una sociedad que les obliga a superar toda serie de obstáculos.
Por supuestos, están las novelas que exploran episodios históricos de la posguerra española o la Segunda Guerra Mundial como en Donde nadie te encuentre de Alicia Giménez Bartlett: «Un psiquiatra de La Sorbona especializado en mentes criminales viaja a la Barcelona de 1956. Quiere realizar un estudio sobre el caso de Teresa Pla Meseguer, llamada La Pastora, una mujer acusada de veintinueve muertes. Se trata del maquis más buscado por la Guardia Civil, y se ha convertido en una leyenda popular porque sigue libre.»
En las novelas de Perearnau las mujeres y su lucha por manifestarse en un mundo que quiere invisibilizarlas es central. Así, con el trasfondo señalado de la guerra tenemos La voz dormida de Dulce Chacón y la maravillosa adaptación al cine de Benito Zambrano:
En el mismo contexto, pero enmarcándolo en los Pirineos está Las voces del Pamano de Jaume Cabré.
También encontramos otra novelización del trabajo de los pasadores en Volver a Canfranc de Rosario Raro, una crónica personal de la guerra civil basada en los diarios personales de María Herreros en Un barbero en la guerra o la crónica de montaña Viento salvaje de Jordi Cruz.
Con estas lecturas encadenadas el lector podrá ampliar esa primera lectura con otras de la misma época, con el mismo entorno geográfico o con una narración similar, todas ellas disponibles en las bibliotecas del Instituto Cervantes.
Y para finalizar, otro documental más reciente, Perseguits i salvats. Camins de nit i boira, de Felip Soler, que nos acerca al mismo fenómeno desde las montañas de Lleida:
Esperamos vuestros comentarios.
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