
La escritoria Ariana Harwicz (Buenos Aires, 1977) ocupa un lugar destacado dentro de la narrativa argentina contemporánea. Desde 2007 vive en Francia desde donde sigue escribiendo en español ahondando en la idea de límite: cultural, lingüístico, social e incluso narrativo. Su obra se vertebra a través de una serie de temas que se muestran y reaparecen en la mayoría de sus novelas: la maternidad, la familia, el deseo, la violencia, la locura, el lenguaje, el juicio moral o la dificultad de distinguir claramente entre víctima y culpable. Su escritura se caracteriza por el monólogo interior, la fragmentación, una sintaxis deliberadamente abrupta y una intensidad poética que tiende a disolver las fronteras entre pensamiento, acción, fantasía y recuerdo.
Harwicz se formó en cine, guion, dramaturgia, artes del espectáculo y literatura comparada. Esa formación ayuda a comprender tanto el carácter visual de muchas de sus escenas como la importancia que adquieren en su obra el montaje, el ritmo y la voz. Desde la aparición de Matate, amor, en 2012, sus libros han sido traducidos a más de veinte lenguas y varias de sus novelas han conocido adaptaciones cinematográficas y teatrales.
Matate, amor (2012)
La primera novela de Harwicz contiene ya buena parte del universo literario que constituye su carrera. Una mujer vive con su marido y su hijo pequeño en una casa aislada en el campo francés. La imagen aparentemente convencional de la familia —padre, madre, hijo, casa— se va descomponiendo a medida que accedemos a la conciencia de la protagonista.
La maternidad es una experiencia contradictoria, alejada de ese mundo idealizado que se pretende establecer como único. La narradora siente amor, deseo de huida, violencia, deseo sexual, rechazo hacia su marido y una atracción casi animal por el bosque que rodea la casa. El paisaje rural funciona así como prolongación de su estado interior: frente al orden doméstico se encuentra lo salvaje.
No estamos exactamente ante una novela psicológica tradicional. Harwicz no explica a su protagonista desde fuera; obliga al lector a instalarse dentro de su lenguaje, un lenguaje que nos obliga a penetrar en la mente de la protagonista como si palabra y ser se hicieran carne. De ahí la incertidumbre permanente sobre lo que realmente sucede y lo que pertenece a la imaginación de la narradora.
Matate, amor se convirtió además en el libro que dio proyección internacional a Harwicz. Su traducción inglesa, Die, My Love, fue finalista del International Booker Prize en 2018.
La novela fue llevada al cine por la directora escocesa Lynne Ramsay con el título Die My Love . La película, protagonizada por Jennifer Lawrence y Robert Pattinson, se presentó en competición en el Festival de Cannes de 2025. Entre sus productores figura Martin Scorsese.
La adaptación transforma algunos elementos concretos de la novela —la acción cinematográfica se sitúa en Estados Unidos—, pero conserva su núcleo: una joven madre aislada en el campo, su relación con el marido y el progresivo desmoronamiento de las fronteras entre deseo, maternidad y violencia. Ramsay convierte además en imágenes y gestos físicos algo que en Harwicz sucede fundamentalmente dentro de la lengua y de la conciencia.
La débil mental (2014)

Si Matate, amor presentaba a una mujer encerrada dentro del triángulo madre-marido-hijo, La débil mental se concentra casi exclusivamente en una madre y una hija.
La relación entre ambas es posesiva, sexualizada, agresiva y extremadamente íntima. Comparten noches, hombres, alcohol, juegos y recuerdos. La madre invade constantemente el espacio emocional y físico de la hija, mientras la hija oscila entre dependencia, rechazo y complicidad.
Harwicz presenta una maternidad alejada de cualquier modelo protector. Madre e hija parecen formar un organismo afectivo común del que resulta casi imposible separarse. Incluso llegan a compartir la complicidad frente al delito y la transgresión.
Hay una pregunta que se constituye detrás de este relato y probablemente en el conjunto de la obra de Harwicz: ¿qué sucede cuando el amor deja de proteger los límites entre dos personas y comienza a destruirlos?
Precoz (2015)

Esta vez encontramos a una madre y a un hijo adolescente que viven en condiciones precarias y prácticamente al margen de la sociedad. Su relación combina amor, dependencia, agresividad, deseo y rechazo. Apenas poseen un mundo exterior estable: la casa se deteriora, la escuela fracasa, las instituciones sociales no consiguen integrarlos y ambos terminan relacionándose casi exclusivamente entre sí. El vínculo entre madre e hijo se vuelve progresivamente obsesivo y transgrede todos los límites.
Si en Matate, amor todavía podía reconocerse la estructura convencional de una familia y en La débil mental esta quedaba reducida a la pareja madre-hija, en Precoz encontramos casi su completa desintegración. Madre e hijo sobreviven como dos seres situados en los márgenes.
Con Precoz se completa el conjunto que posteriormente Harwicz llamará Trilogía de la pasión y que la editorial Anagrama ha publicado en un único volumen.

Para completar esta primera entrada sobre la trayectoria creativa de Ariana Hardwicz os dejamos un vídeo donde habla de estas tres novelas:
¿Veis el universo narrativo de estas novelas en Perder el juicio? Esperamos vuestros comentarios.
4L/4C 4Lecturas/4Continentes Ariana Harwicz club de lectura Die My Love La débil mental literatura hispanoamericana Martin Scorsese Perder el juicio Precoz Trilogía de la pasión
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