
-La vida moderna -empezó de nuevo Amory- ya no cambia cada siglo sino cada año, diez veces más deprisa que antes: la población se duplica, las civilizaciones se unen más íntimamente con otras civilizaciones, la interdependencia económica… y estamos perdiendo el tiempo. Yo creo que tenemos que ir todavía más deprisa -acentuó ligeramente sus últimas palabras hasta tal punto que el chófer inconscientemente incrementó la velocidad del coche.
(Francis Scott Fitzgerald, A este lado del paraíso)
En el umbral de la novela, Juan Tallón elige esta cita para acogernos, para darnos acceso y habilitarnos como lectores a entender qué ocurrirá en Mil cosas. Además, como si de un anfitrión clarividente fuera nos da paso a este nuevo ciclo del 4L/4C, y nos deja preguntándonos, ¿en qué consistirá ahora la vida moderna? ¿Qué son los Tiempos Modernos?
Enrique Mariño, en la entrevista que le realizó al autor para el Diario Público nos explica a las claras las intenciones de Tallón: «se ha propuesto contarlo todo hablando de nada. La existencia que nos atropella. Mil cosas: la rutina, el estrés, la burocracia, lo imprevisto, la ansiedad. Un trabajo que nos consume. El anzuelo de las pantallas. Las vacaciones que no llegan. Travis y Anne, una pareja como otra cualquiera.»
La novela es un vértigo del que -como estaréis comprobando- no podemos salir, es una centrifugadora de la que los personajes no pueden escapar, es un ritmo en aceleración constante: «Deja de acelerar, pisa el embrague, toca levemente el freno y se sube a la acera con un volantazo. Ni reduce a segunda». El lector y los personajes viven en este ahogo imparable.
El propio Tallón desvela este escenario en la entrevista mencionada: «Ahogarse en un vaso de agua es una acción profundamente humana. Sentir que una situación te supera y que no tienes herramientas para gestionar esa dificultad nos pasa a todos y, sobre todo, a las sociedades contemporáneas. Pese a tener las mejores condiciones de vida de la historia, sentimos una insatisfacción y un malestar como nunca antes. Nada parece colmar nuestra expectativa.»
Y así se abre el relato:
No hay mejor bandera para izar cuando se habla de una novela que la que descubre Andrés Toribio en su crítica de la novela para El País: «Total, que al terminar tienes que empezar de nuevo, y qué bien.»
Bienvenidos a Tallón.

Iniciamos el debate de Mil cosas, de Juan Tallón, primera lectura de 2026 de la sexta temporada de la actividad compartida 4 Lecturas 4 Continentes, el club de lectura virtual organizado desde las bibliotecas de los Institutos Cervantes de Chicago, Tetuán, Bruselas y Estambul. El programa de este año «Tiempos modernos» agrupa cuatro obras que reflejan aspectos sociales de la época actual
Juan Tallón (Vilardevós, Ourense, 1975) es licenciado en Filosofía, aunque siempre se ha ganado la vida con el periodismo. Es autor de varios libros en gallego, y en castellano ha publicado obras de no ficción como Libros peligrosos y Mientras haya bares, así como las novelas El váter de Onetti; Salvaje oeste; Fin de poema; Rewind; Obra maestra; El mejor del mundo. Su novela más reciente es Mil cosas.
Mil cosas es una novela sobre la vida absolutizada por el trabajo, las agendas ocupadas, el estrés cotidiano, la fragmentación de la atención, la velocidad de las cosas, las pequeñas tragedias y las grandes penurias a las que las metrópolis nos abocan. Una novela acelerada sobre la vida vertiginosa, apremiante, narrada como un thriller, con una tensión creciente en la que todo puede estallar de un momento a otro.
Esperamos que os apasione su lectura. Dejadnos vuestros comentarios
Este documental del NO-DO sirvió como germen del relato sobre el que conversaremos esta tarde con Paco Cerdà. Sin duda es un testimonio que no os podéis perder:

Esperamos que para todos Presentes quede «como recuerdo de tantas vidas perdidas, de aquel país echado a perder» tal y como nos recuerda Cerdà en el final de su libro.

El autor de Presentes, Paco Cerdà (Genovés, Valencia, 1985), es una de las voces diferentes de la no ficción literaria en España. Estudió Periodismo y realizó también estudios sobre Asia Oriental. Su carrera debuta como reportero en prensa escrita y radio, donde destacó por un tipo de periodismo cercano al terreno, atento a las vidas pequeñas y los espacios periféricos. Esta primera etapa marcó de forma decisiva su estilo posterior: una escritura que combina el rigor documental con una visión de lo cotidiano que se escapa a la mirada condicionada e indiferente de nuestros días, deteniéndose siempre en el lado sensible de lo humano.
Sus libros se caracterizan por un uso minucioso de la documentación histórica, pero también por una forma de contar que evita el estruendo para fijarse en aquello que suele pasar desapercibido: los silencios, los márgenes, las voces sin micrófono. Cerdà escribe con un lenguaje limpio, preciso y lleno de matices, y suele construir sus obras a partir de episodios históricos o sociales en los que descubre historias mínimas que iluminan un contexto mayor.
Sus libros han recibido elogios por esa mezcla de investigación, empatía y belleza narrativa, y han sido galardonados con premios como el Cálamo Libro del Año, el Premio de No Ficción Libros del Asteroide y el Premio Nacional de Narrativa. La crítica coincide en que Cerdà escribe para recordar a los olvidados y para problematizar nuestra relación con la memoria colectiva.

OBRAS:
Es una crónica de viaje a la vez que el testimonio de la España vaciada. Cerdà recorre pueblos donde apenas quedan habitantes y reconstruye sus vidas con una delicadeza que reivindica su dignidad y su memoria como después hará al narrar el traslado de los restos de José Antonio. Este libro define la identidad que definirá su estilo literario: escuchar a quienes no suelen ser escuchados.
A partir de una partida de ajedrez entre Arturo Pomar y Bobby Fischer, Cerdà despliega una historia que conecta biografías, política y Guerra Fría. Es un libro donde la documentación histórica convive con un tono íntimo que revela el coste humano de los grandes relatos. Fue aclamado por su originalidad y su equilibrio entre historia y emoción. El libro pone el foco en las vidas de numerosos «peones» entregados a una causa política en la España franquista o en los Estados Unidos de Kennedy en un convulso 1962. Comunistas, maquis, obreros, socialistas, etarras, cristianos, republicanos estudiantes o falangistas; afroamericanos, pacifistas, indígenas, activistas antinucleares, izquierdistas o militares de obediencia ciega. El precio que tuvieron que pagar muchos de ellos ante la dictadura y el capitalismo más salvaje fue la muerte, la cárcel, el exilio o la soledad.
Cerdà logra reconstruir de forma coral el día en que se proclamó la Segunda República Española. Fiel a un estilo que aúna la veracidad documental y el desvelamiento de las almas invisibles es capaz de hilvanar decenas de historias reales, recuperadas de archivos y hemerotecas, y las convierte en una narrativa veraz y emocionante. La crítica valoró especialmente su capacidad para mostrar “la historia desde abajo” y su ambición estructural.
«Paco Cerdà, más que un libro, ha construido un caleidoscopio con el que nos devuelve el reflejo de escenas —algunas pocas icónicas, la mayoría inéditas— de un día que cambió el devenir histórico de España.», Esther López Barceló, «La historia del día que vino a mudarlo todo: ’14 de abril’, de Paco Cerdá», en Eldiario.es, 22 de octubre de 2022. Así se lo cuenta el autor a Óscar López en «Página dos», de RTVE:
Su último libro, el que aquí nos convoca, y al que la crítica ha considerado su libro más maduro, ese que, como estamos leyendo, examina el traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera en 1939 y lo entrelaza con las vidas anónimas afectadas por la violencia política. El resultado es una reflexión luminosa y dolorosa sobre la memoria y el poder. Ha ganado el Premio Nacional de Narrativa, confirmando aquello que se atisbaba de manera luminosa en sus creaciones precedentes. Dejemos que el propio Cerdà nos lo presente:
En conclusión, Paco Cerdà ha construido una obra coherente y reconocible en el que las historias reales narradas con una sensibilidad literaria excepcional se imponen a los grandes relatos, las exaltaciones se acallan para abrir el espacio a las voces inatendidas, silenciadas, ocultadas o incluso desparecidas. Su mirada hacia los márgenes, su escritura depurada y su compromiso con la memoria lo han convertido en una figura imprescindible de la narrativa documental española contemporánea.
Esperamos que os esté gustando su relato y que el sábado no os perdáis el encuentro con el escritor en el inmenso espacio del 4L/4C. Allí estaremos.
El maestro Tellería se puso a interpretar esa música que ya tenía compuesta, un allegro con dos bemoles en la armadura. Había que ponerle letra. Emborronaban cuartillas el mismo José Antonio, Agustín de Foxá, Dionisio Ridruejo, Rafael Sánchez Mazas, José María Alfaro, Pedro Mourlane, Jacinto Miquelarena y el marqués de Bolarque. La corte literaria de José Antonio y él, poeta político, político poeta. Fue Agustín de Foxá quien puso el arranque. De cara al sol con la nueva camisa que me bordaste ayer.
Presentes, de Paco Cerdà
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En Presentes, el periodista y escritor Paco Cerdà revisa críticamente la memoria cultural española siguiendo los rastros de figuras literarias y artísticas que, por diversos motivos, quedaron atrapadas o desplazadas por el relato dominante de la Guerra Civil y la dictadura. Aunque el foco principal del libro está en los olvidados, los marginados y las víctimas simbólicas del franquismo, Cerdà no omite el papel de los intelectuales que apoyaron el alzamiento, a quienes aborda con un enfoque distinto del que suelen dar las historias culturales tradicionales.
Cerdà no se centra en juzgarlos moralmente, sino en mostrar cómo su influencia, prestigio o visibilidad respondieron a una construcción política del recuerdo. Al mencionar a autores como Pemán, Sánchez Mazas, Foxá o Giménez Caballero, los integra en una reflexión más amplia sobre cómo el poder decide quién ocupa el espacio público y quién desaparece de él. En este sentido, el libro evidencia que muchos de estos escritores fueron promovidos y canonizados por el régimen, mientras que otros —republicanos, exiliados, feministas o disidentes— fueron relegados a la sombra.
Los intelectuales y artistas que apoyaron el alzamiento de Franco en 1936 fueron una minoría si se les compara con la gran nómina de creadores comprometidos con la República, pero tuvieron un papel importante en la legitimación cultural del nuevo régimen. Entre los escritores más representativos suele citarse a José María Pemán, monárquico y católico, que desde el periódico ABC y en sus poemas y discursos se convirtió en una de las voces literarias del bando sublevado.
Otro nombre clave es Agustín de Foxá, diplomático y escritor, autor de la novela Madrid, de corte a checa, un relato abiertamente propagandístico que presenta la capital como un espacio dominado por la violencia revolucionaria y legitima, desde la ficción, la causa franquista. Junto a ellos aparecen Rafael Sánchez Mazas (poeta y fundador de Falange), Eugenio Montes, Giménez Caballero o Dionisio Ridruejo, todos vinculados al entorno falangista y a la prensa del momento, donde la literatura, el ensayo y el periodismo se mezclaban con consignas políticas. Veamos el siguiente documento histórico en el que se analiza la figura de Foxá contada desde el espíritu de la época:
La originalidad de Presentes reside en que Cerdà desplaza la mirada desde la propaganda franquista hacia sus consecuencias, observando cómo ciertas figuras que durante la dictadura monopolizaron calles, bibliotecas y discursos oficiales han ido perdiendo peso simbólico en la España democrática. Más que revisarlos desde su obra, Cerdà los estudia desde su presencia en el espacio público y su función como símbolos del poder cultural del franquismo.
Con ello, el autor propone una lectura crítica en la que estos escritores y artistas favorables al alzamiento funcionan como contrapunto: muestran cómo se construyó el canon oficial del régimen y cómo la memoria colectiva española sigue debatiéndose entre lo que se recuerda, lo que se olvida y lo que aún permanece sin resolver.
¿Estáis de acuerdo con el punto de vista en el que aborda la cuestión el autor de Presentes?
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