Apenas sabía nada de la vida de Rita porque al principio solo hablábamos de Dostoyevski. Su novela preferida era Los hermanos Karamázov y, al contrario que la mayoría de la gente, ella sí que se la había leído. Le gustaba mucho aquella frase de: «Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular».
El descontento
Aunque El descontento suele leerse como una sátira sobre el trabajo, también es una novela atravesada por la literatura. Marisa y Rita se reconocen en la oficina porque leen, porque odian el lenguaje corporativo y porque usan los libros como una forma de defensa. No es casual que una de las escenas más significativas las muestre en la cantina con un libro cada una: Extraños en un tren, de Patricia Highsmith, y El jugador, de Dostoyevski. En ese ambiente de campañas, PowerPoints y táperes, la lectura funciona casi como una contraseña secreta. La referencia a Los hermanos Karamázov no es decorativa: introduce una mirada amarga sobre la humanidad que encaja con la vida de oficina, ese lugar donde se convive con personas a las que no se ha elegido.
Beatriz Serrano ha contado que entre los libros que la marcaron están El club de la lucha, Madame Bovary, Mi año de descanso y relajación, la saga de La amiga estupenda y El álbum blanco. Esos referentes iluminan a Marisa: de Flaubert viene la idea de una “Madame Bovary millennial”, una mujer formada e independiente que aun así es infeliz; de Moshfegh, la tentación de desaparecer o suspenderse y si pasado ese tiempo nuestro cuerpo y nuestra alma se habrán regenerado; de Palahniuk, el ritmo nervioso y repetitivo, esa ruptura del canon que cuando la descubres te cambia la vida; de Ferrante, la crudeza de los vínculos femeninos y de las relaciones de amistad, pero también de clase; y de Didion, la necesidad de ordenar el caos mediante un relato, la idea de que todos nos contamos historias para poder vivir. Aquí os dejamos el enlace para descubrirlos por la propia autora.

La escritora en muchas de sus entrevistas cuenta que una lectura paralela que realizó mientras escribía El descontento fue el libro “Sobre el fenómeno de los trabajos de mierda y otros textos” de David Graeber, precisamente para ilustrar ese mundo laboral que tan bien describe en su texto . Graeber definía esos trabajos como empleos absurdos o inútiles que existen para mantenernos ocupados:
Finalmente, una conexión que ya hemos ido anticipándoos a lo largo de estas semanas, la de El descontento con las Mil cosas de Juan Tallón. Por primera vez podremos asistir en nuestro 4Lecturas/4Continentes a un encuentro doble, a un diálogo entre escritores: el de Beatriz Serrano con Juan Tallón. Los dos autores hablarán de sus trayectorias y de esos vínculos que percibimos entre las dos novelas. ¿Por qué se referencian mutuamente?
Porque después de leer ambas novelas la pregunta que nos interpela es la siguiente: ¿qué nos agota más: el trabajo en sí o la obligación de vivir toda la vida como si fuera una agenda laboral? El próximo DOMINGO podréis preguntárselo a ellos
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