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Blog del Instituto Cervantes de Estambul

Biblioteca Álvaro Mutis

Encuentro con Marta Sanz

Este sábado nos reunimos en torno a la novela Black, black, black, Pam, pam, o incluso Bla, bla, bla… todas ellas la misma novela, de la genuina escritora Marta Sanz. Una escritora tan franca como inquietante, valiente, y que maneja la palabra escrita y oral de manera magistral. Este sábado pudimos comprobarlo.

La escritora nos empezó desvelando sus primeros pasos en la literatura gracias al empeño de su padre, que la animó, además de licenciarse en Filología Hispánica, a formarse en enseñanza ELE y en talleres literarios que perfeccionaron su estilo y la lanzaron a la escritura literaria. También es doctora y especialista en la poesía española de posguerra. Desde un punto de vista intelectual, así como desde la construcción de la sensibilidad, ambas formaciones suplementarias fueron fundamentales para encontrar a la gran escritora que descubrimos hoy. De su madre ha escrito mucho (Lección de anatomía), y de su padre publicó durante la pandemia (Parte de mí).

Le preguntamos qué suponían para ella los premios literarios, y admitió que es muy gratificante que te reconozcan la labor, aunque también puede abrumar. Uno de sus libros, Clavícula, narra la ansiedad que le produjeron los premios literarios (Ojo Crítico, Herralde…) en su trayectoria literaria, un mundo distorsionado que la colocó al borde del abismo. Nos adelantó que esta obra será llevada al teatro en formato musical, con la que está muy emocionada. De igual manera, admitió que los galardones son más placenteros que dolorosos, y pudimos comprobar la sonrisa de oreja a oreja que se la pone cuando reconocen su trabajo.

Alguna lectora había leído de ella que era la escritora de lo feo, Marta corrigió, de lo desagradable. Aprendió hace mucho que escribir no era sólo escribir bonito, que también se puede, en efecto, escribir feo, que cada cosa encuentra su camino, y su espacio: «contar las cosas de manera adecuada es añadir un plus«. Se manifiesta como una escritora autobiográfica, que habla de las mujeres, de su forma de relacionarse, entre ellas y con su cuerpo. Para Marta hay dos maneras de entender la literatura, algo que te agranda los ojos y te muestra lo que no siempre quieres ver, o algo que te tranquiliza y adormece. Ella escoge la primera, y desde siempre ha preferido plantear conflictos a través de la palabra literaria, ese es su compromiso. Al escribir pone su cuerpo y su alma. Frente al concepto de literatura anoréxica, perezosa, asequible y altamente comercial, ella opta por el «barroco radical», la literatura llena de grasa, un libro que según ella puede ejemplificar esta tesis es Farándula. Marta necesita ir a la contra para dar otras alternativas a lo que debe ser.

La novela y el cine negro, asegura, forman parte de ella. Se ha sentido desde siempre muy atraída por la reinterpretación que el género hacía del realismo, y toda esa dimensión ética y política, fascinada por la música, la fotografía, el ritmo o los personajes de los grandes clásicos, Chandler, Highsmith… Sin embargo, en el s. XXI, se dio cuenta de que el género negro se había convertido en algo altamente previsible, y que no colocaba en ningún conflicto al espectador. Por eso decidió escribir esta novela negra Black, black, black, aunque con tintes reivindicativos, críticos con el devenir del género. Por aclamación editorial, continuó la segunda (Un detective no se casa jamás) y la tercera novela de la saga del detective Arturo Zarco (Pequeñas mujeres rojas), cerrando un círculo perfecto de percepciones y formas de entender la vida, el romántico y soñador Arturo Zarco, y la realista, deductiva e inteligente Paula Quiñones, la que conecta a Zarco con una realidad que este no quiere ver. En la trilogía pone de manifiesto la violencia entre Paula y Zarco, la violencia en las relaciones sexuales tóxicas, de lucha, de dominio.

Otro punto en común de toda su obra que destacamos en el club fue su humor, un humor negro, irónico, inteligente, que dice formar parte de su ADN, y que lo utiliza desde un punto de vista narrativo como la única manera de meter el dedo hasta el fondo de la llaga y que aparentemente no duela. Y la primera que pasa por ahí es ella misma. Opta por no tomarse las cosas demasiado en serio, hay que reírse. 

El público aclamó, en diferentes opiniones el recurso del diario de Luz en la novela, segundo black, que nos invita a reflexiones como hasta qué punto somos responsables de nuestras ficciones, o si las ficciones pueden manipular las acciones cotidianas. Existe un juego continuo en el libro sobre la capacidad que puede tener la literatura para transformar la realidad. La autora nos lo ejemplificaba con los modos de representación de la violencia, hasta qué punto pueden denunciar o normalizar diferentes acciones. Para ella, en este libro está todo, toda la violencia estructural de nuestro día a día: las envidias, la violencia machista, el abuso sexual, el maltrato a los mayores… pero también está implícito la posibilidad de cambiar todo ello, de cuidarnos y de cambiar lo que nos rodea.

Frente a esta escritora atípica y valiente, ella también busca lectores intrépidos y activos. Afirma que la literatura es un contrapeso a esa nueva forma de asimilar la información, pide al lector compromiso con su vida y experiencia para descifrar lo que hay debajo de la red de palabras, y tomarse su tiempo para ello. Hay una crítica política profunda en sus libros respecto al mundo en el que vivimos. Un buen libro no depende del tiempo que te lleve su lectura, sino de cómo la misma puede cambiarte después.

Black, Black, Black de Marta Sanz

¡Comenzamos! Ya estamos leyendo una nueva novela en el club virtual de lectura 4 Lecturas, 4 Continentes, organizado desde las bibliotecas del Instituto Cervantes de Bruselas, Estambul, Tetuán y Chicago. La tercera lectura del club es la obra  Black, Black, Black  de la escritora Marta Sanz.

Los padres de Cristina Esquivel, una geriatra a la que han encontrado estrangulada en su piso de Madrid, contratan al detective Arturo Zarco para que encuentre al asesino. En realidad, lo que esperan es inculpar a Yalal, el albañil marroquí con el que estaba casada Cristina, y que ahora tiene la custodia de la hija de ambos. Zarco es un detective muy poco convencional; cuarentón, gay, y aun estrechamente ligado a Paula, su ex mujer, a la que cuenta y con la que discute por teléfono las vicisitudes de la investigación, y hasta los pormenores de sus fascinaciones eróticas

Esta novela es el primer título de la trilogía del detective Arturo Zarco, a la que le sigue Un detective no se casa jamás, y termina con Pequeñas mujeres rojas, donde el detective se jubila y se despide de los lectores.

Marta Sanz es doctora en Filología. Aparte de su obra como novelista, también ha escrito cuentos, poesía, ensayos, y ha ejercido la crítica literaria en distintos medios. Ha recibido importantes premios literarios a lo largo de su carrera como el Premio Herralde de Novela (2015), o el Ojo Crítico de Narrativa (2001). Con esta novela quedó como finalista del Premio Herralde (2009).

El debate sobre esta excelente novela se llevará a cabo del  11 de septiembre  al 1 de octubre en este mismo blog, esperamos vuestros comentarios y opiniones tal como vayáis avanzando en la lectura. El sábado 2 de octubre tendrá lugar el encuentro con Marta Sanz en la plataforma Zoom y con la moderación de Ángel Hernando. Una oportunidad única para dialogar con la escritora y poder comentar detalles de la novela y de su trayectoria literaria.

La novela se divide en tres blacks diferentes, comienza a ritmo lento, descriptivo, para adentrarse posteriormente, en una peculiar historia al ritmo de sus vivos personajes. ¿Habéis empezado la lectura? ¿Cuáles son vuestras primeras impresiones? Os invitamos a ir compartiendo impresiones en este espacio que acompaña la lectura y nos acerca a la autora y a otros lectores de forma asíncrona y virtual.

Encuentro con Jorge Volpi

Jorge Volpi, intelectual mexicano, inquieto y polifacético, un escritor del Renacimiento o simplemente una persona dispersa, como decía el mismo autor en clave de humor, nos regaló la tarde del sábado 3 de julio, desde Salamanca, a las orillas del Tormes, una maravillosa segunda edición del club de lectura 4 Lecturas 4 Continentes, en torno a la literatura, dedicada concretamente a la lectura Una novela criminal, Premio Alfaguara 2018. Política y literatura, poder e intelectualidad, esta relación es el motor de escritura de este autor valiente, comprometido, que no deja en ningún caso indiferente y que relata la cruda realidad tal y como es, para que después, el lector, pueda sacar sus propias conclusiones.

Nos contaba como el Derecho, la carrera escogida en su juventud, nunca le apasionó y que, sin embargo, se ha visto obligado a ponerlo en práctica y a utilizar los conocimientos adquiridos en diferentes circunstancias, por ejemplo la novela que nos ocupaba, Una novela criminal, para la que estuvo cinco años investigando y leyendo expedientes, en el afán de recomponer un puzle  que, bien tamizado, pudiera entregar a los lectores. Una historia donde además de relatarnos la vida y sucesos de Israel Vallarta y Florence Cassez, se pusiera sobre la mesa la manipulación política, la vulnerabilidad de los ciudadanos antes los medios de comunicación, y un sistema de justicia fallido.

Una novela criminal fue su vuelta a escribir sobre México, después de la novela La guerra y las palabras, sobre el movimiento zapatista del año 1994, y que para él es el suceso mexicano más importante de los últimos tiempo por el impacto que tuvo a nivel mundial, por esa relación que el subcomandante Marcos tenía con intelectuales de todas partes del mundo. Y volvió a escribir sobre México después de reivindicar durante años que los escritores latinoamericanos pudieran escribir sobre temas más allá de sus fronteras.

Volpi, junto con esos otros escritores del Movimiento Crack, que él denominaba este sábado como un grupo de amigos, que comenzó mientras estudiaban el bachillerato con tres integrantes y después se conformó con otros dos más y hasta 1993 no tuvieron nombre, comenzaron como un grupo de lectura y  escritura que cometían excentricidades tales como la escritura a cuatro manos. Algunos mencionaron a Roberto Bolaño, como posible integrante, aunque chileno, de este grupo literario. Precisamente este grupo buscaba legitimidad para escribir sobre otros temas que no fueran puramente mexicanos, romper con el boom latinoamericano, sin embargo, al volver a México después de largas temporadas fuera, Volpi encontró un país en plena guerra abierta contra el narcotráfico, y con cadáveres, violencia, corrupción… ¿cómo no escribir sobre todo eso? Ahora sí, quería volver a escribir sobre México, sobre lo que estaba pasando, y el caso Vallarta-Cassez le permitía, además de contar la intrigante historia, denunciar el sistema de justicia fallido en su país, consecuencia de esa ola de violencia tan terrible.

Nos contó las razones que le llevaron a escribir esta novela: la historia era muy buena, contenía ingredientes propios de la buena literatura: tintes policíacos, una potente historia de amor, o interesantes conflictos diplomáticos; la segunda razón fue que pensó que también que podía llegar a la verdad del caso, y aunque al poco de comenzar entendió que nunca llegaría a ese punto, sí creyó en poder escribir una novela de denuncia, capaz de incomodar, esto le pareció ya lo suficientemente importante. El público le preguntó si pasó o estaba pasando miedo por este libro, a lo que respondió que si no miedo, sí precaución. Las personas que aparecen en el libro son personajes reales, que si bien, ahora, muchas están en prisión o fuera del poder, en ese momento no lo estaban. De igual manera, presentarlo al Premio Alfaguara era una apuesta, un blindaje, y ganar el premio en 2018 el golpe definitivo para sentirse respaldado, pues para él la literatura no es sólo entretenimiento, es mucho más, en este caso, una puerta abierta a una dura realidad, importante de conocer.

En México se resuelven solamente el 4% de los delitos que se denuncian, y se denuncian el 10% de los que se comenten, con lo que se resuelven en total el 0,04% de los delitos cometidos, la cifra es pasmosa, y terrible. Esta increíble realidad, junto al resto de denuncias que aparecen en Una novela criminal, dan a conocer al lector una realidad mexicana desgarradora, todos los participantes pusimos sobre la mesa que se trata de un libro duro, que requiere de un esfuerzo, que después se ve recompensado, pues se trata al mismo tiempo, de una lectura imprescindible para conocer una realidad de la mejor pluma.

El autor defendió el género de esta novela sin ficción, que no es una novela periodística, al estar escrita desde un punto de vista literario. Ante la pregunta de otro lector acerca de la complejidad y la cantidad de personajes, también destacó que en una novela sin ficción los personajes exceden al control y a la capacidad inventiva del escritor, los personajes son los que son, y no se pueden obviar o manipular. Y otro ávido lector destacó la interesante parte del libro de la pelea de gallos entre Sarkozy y Calderón, presidentes de Francia y México respectivamente, y cómo la opinión del narrador se entreveía más en estos capítulos que en el resto de la obra.

Nos contó la expectante primicia de que además de la radio novela, destacada por algún lector durante la tertulia por su calidad, próximamente se estrenará en Netflix una serie de la novela, actualizada con los asuntos ocurridos desde la publicación del libro hasta hoy. Y terminó dando una recomendación para nuevos escritores indicándoles que no se desanimen ante nada, que es una carrera larga y que la literatura es importante para la vida.

La actualidad de los hechos

Una  noticia que refleja la influencia, todavía hoy, de Una novela criminal en la sociedad mexicana es la publicada por el propio autor en el periódico El País el pasado 9 de abril de 2021 (Caso Florence Cassez: Israel Vallarta y la jeringa vacía | Opinión | EL PAÍS México (elpais.com)).

Israel Vallarta y la jeringa vacía

En este artículo se muestra la actualidad e influencias de los hechos narrados en Una novela criminal. Aquí, el autor mexicano se esfuerza en precisar lo acontecidos tal y como sucedió y, a su vez, nos facilita una perfecta guía de lectura y de acompañamiento entre la montaña de datos que componen este proceso. Transcribimos casi en su totalidad el contenido y desarrollo de lo sucedido:

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su conferencia de prensa matutina.ANDREA MURCIA / CUARTOSCURO

“Como ya intenté documentar esta historia (al menos hasta 2018) en Una novela criminal, me limitaré a precisar algunos puntos clave ante las imprecisiones del propio gobierno federal y el alud de opiniones de quienes no han leído el expediente y no han seguido el desarrollo del proceso.

1. Todo apunta a que Israel Vallarta y Florence Cassez no fueron detenidos el 9 de diciembre de 2005 a las 4 de la mañana, como estableció la policía —[…]—, sino el 8 de diciembre hacia las 11 de la mañana.

2. García Luna hizo hasta lo imposible para que este hecho no fuese revelado, pues sabía que haberlos retenido por más de 24 horas sin haberlos presentado a un juez habría bastado para que ambos obtuvieran su libertad.

3. Cuando compareció en el programa Punto de Partida de Denise Maerker, en febrero de 2006, García Luna inventó que la transmisión televisiva había sido un “montaje”: desde entonces, la palabra se ha prestado a numerosos equívocos. […] La escenificación orquestada por la AFI a partir de las 6:47 de la mañana fue lo único que ocurrió ese día.

4. Puede concluirse, con alto grado de certeza, que ese 9 de diciembre de 2005 no había tres secuestrados en las Chinitas. Tampoco se arrestó a ningún cómplice de Israel. Si las presuntas víctimas fueron en efecto secuestradas, no fue allí ni entonces y tampoco sabemos por quiénes.

5. En los documentos presentados para solicitar la aprehensión de Israel, el Ministerio Público presentó una foto del interior de Las Chinitas: es decir, que la policía estuvo en el inmueble antes de la captura y no descubrió allí a ningunos secuestrados.

6. La secretaria de Gobernación afirmó en la mañanera que Israel tiene dos denuncias adicionales por secuestro. Se trata de una imprecisión: es cierto, pero ambas están ligadas al mismo caso. La primera es de Valeria Cheja, una joven de 18 años secuestrada en 2005 y cuya denuncia, lleno de irregularidades, derivó en la captura de Israel y Florence. […]

7. Conforma al expediente, Valeria reconoció a Israel durante un rondín en el sur de la ciudad de México cuando, por casualidad, distinguió su rostro de coche a coche, a varios metros de distancia, mientras circulaban por Viaducto Tlalpan (¡!). […]

8. La otra denuncia contra Israel es del empresario Shlomo Segal, probable aliado de Eduardo Margolis —acaso el responsable de toda la trama: este espacio resulta demasiado pequeño para narrar su historia—, y no ha vuelto a ratificar su denuncia contra Israel.

9. Tanto TV Azteca como Televisa transmitieron la puesta en escena aquel 5 de diciembre de 2005. La responsabilidad de Carlos Loret es clara, pero, a diferencia de Televisa, TV Azteca jamás ha reconocido su culpa.

10. En sus primeras declaraciones, Cristina Ríos y Christian Ramírez afirmaron no reconocer a Israel y Florence. No fue sino hasta después, tras una intensa presión de las autoridades, que ambos cambiaron drásticamente sus testimonios.

11. El secuestro de Ezequiel Elizalde es muy extraño: siempre cooperó y agradeció a la AFI de García Luna, pero hay indicios de que su padre o él mismo pudieron haber pertenecido a otra banda de secuestradores.

12. Cuando la presión del Gobierno francés arreció —[…]—, García Luna y Luis Cárdenas Palomino se inventaron la Banda del Zodiaco uniendo crímenes que nada tenían que ver entre sí, fabricando culpables —como el infortunado David Orozco, que murió en la cárcel— y deteniendo y torturando salvajemente a dos hermanos y tres sobrinos de Israel. Esta operación es uno de los episodios más vergonzosos de la presidencia de Felipe Calderón.

13. Para impedir la liberación de Florence, el Gobierno de Calderón presionó brutalmente a policías, ministerios públicos, jueces y ministros de la Corte. Por esta razón fue liberada hasta la llegada de Enrique Peña Nieto.

14. El ministro Arturo Zaldívar -hoy presidente de la Corte- acuñó la expresión perfecta para definir este caso: “efecto corruptor”. […]La corrupción de la policía corrompió para siempre la escena del crimen. Ante la duda extrema, no quedaba más remedio que liberar a Florence.

15. Si, como me dijo el ministro José Ramón Cossío, no queremos una justicia para una french poodle y otra para los perros callejeros —es decir, los mexicanos—, el mismo criterio debe aplicársele a Israel. El Ministerio Público debería presentar conclusiones no acusatorias en su contra tras 16 años de prisión preventiva: es decir, tras 16 años de mantener a un inocente en la cárcel.”.

Y por si os quedan dudas, mañana nos encontraremos con Volpi para que nos dé su versión de los hechos. No os lo perdáis.

Jorge Volpi: un escritor incómodo

Volpi es Licenciado en Derecho y maestro en Letras Mexicanas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca tras presentar una tesis doctoral sobre las relaciones entre el subcomandante Marcos y los intelectuales del momento; posteriormente, esta tesis se transformaría en su ensayo La guerra y las palabras.

Junto a Ignacio Padilla, Eloy Urroz, Pedro Angel Palou, Ricardo Chávez Castañeda y Vicente Herrastia, Volpi firma en 1996 el “Manifiesto Crack”, una propuesta para la renovación de las letras mexicanas a través de un crack, de una fisura con respecto a la generación del post-boom (https://confabulario.eluniversal.com.mx/el-crack-o-la-renovacion-de-la-novela-mexicana/). Este manifiesto promovía, a su vez, una revalorización de la literatura de los años sesenta, que consideraban la época de mayor esplendor de las letras del país. Reivindicaron escritores como Sergio Pitol, Salvador Elizondo, Juan Vicente del Melo, Fernando del Paso o José Emilio Pacheco y abogaban por una novela total que se alejaba del color local. A esta época corresponde la novela de Volpi El temperamento melancólico, publicada en 1996.

Eloy Urroz, Jorge Volpi, Ignacio Padilla y Pedro Ángel Palou

En 1999 publica la novela de En busca de Klingsor, que obtiene el Premio Biblioteca Breve e inaugura lo que ha denominado la “Trilogía del s. XX”, conformada también por El fin de la locura (2004) y No será la Tierra (2006). En 2012 publicó La tejedora de sombras, con la que obtuvo el Premio Planeta-Casa de América.

Además, ha cultivado el ensayo con obras como La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 y La guerra y las palabras. Una historia intelectual de 1994, sobre la Revolución Zapatista, como ya hemos mencionado. Más recientemente ha publicado Contra Trump: Panfleto Urgente (2017).

Colabora habitualmente en medios de comunicación como El País o el semanario mexicano Proceso, así como en diferentes publicaciones de crítica literaria.

Recibió el V Premio Planeta-Casa de América 2012 por La tejedora de sombras, novela sobre Christiana Morgan y sobre su relación con el director de la Clínica Psicoanalítica de Harvard. En 2018 recibió el Premio Alfaguara de Novela por Una novela criminal.

Hay una frase del propio Volpi que define de manera precisa su propuesta literaria e intelectual: “La función del escritor es incomodar”.

Y para que vayáis conociendo un poco más a este excelente literato, escritor, pensador y gestor os dejamos esta entrevista:

Atentos, porque mañana, a través de la palabra de Volpi publicaremos una pequeña guía de hechos. Mientras tanto, podéis seguir contándonos vuestras experiencias de lectura.

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